De los gritos a la reconciliación

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Si caes te levantas, si te empujan te revuelves, si te insultan no vuelves la cara, si te patean vuelves a encararles, si fallas sigues intentándolo… No rendirse es una máxima que los futbolistas profesionales (y los no profesionales también) debemos tener presente en nuestro día a día. Es el ‘partido a partido’ personal que puso de moda en España el año pasado Simeone en el Atlético de Madrid y que me mantiene despierto en Blackpool. Es lo que nos tiene que mantener a todos. Aunque parezca la persecución de un milagro.

Lo que pasó la semana pasada sería digno de una película. De principio a fin. Empezamos perdiendo contra el líder, el Middlesbrough, de forma alucinante. Decir que Woodgate, que no había jugado ni un partido de Liga en toda la temporada, marcó su primer gol desde hace más de dos años resumiría muchas cosas. 80 minutos de pelea y en 10 pasamos del infierno al… infierno. Nos metió Kike el 1-2 en el 88 y en el vestuario vi una tensión desconocida hasta entonces.

Lo que pasa allí dentro allí se queda pero pensándolo fríamente me di cuenta que tarde o temprano tenía que pasar. Fueron días difíciles que desembocaron en una reunión el viernes en la que todos nos miramos a la cara para para, en pocas palabras, decirnos que estamos juntos en este barco y debemos remar a la vez y con todo el ánimo para mantener el orgullo. No importa si somos 5 o 25 amigos, pero sí importa que seamos 25 compañeros. Entendimos eso, creo, y pudimos encarar el partido del sábado con el ánimo recuperado.

No fuimos un equipo desahuciado ni mucho menos. Fuimos mejores que el Forest, jugamos bien dadas las circunstancias (ya es inútil seguir hablando del ¿césped? de Bloomfield Road), marcamos cuatro goles y, lo más importante, no nos hundimos en la miseria cuando se nos escapaba otro partido de la forma más lamentable. Si recuerdo ‘lo de Watford’, cuando nos pusimos 0-2 y tras el empate desaparecimos del campo… El sábado no. Nos empataron y fuimos a por el tercero, nos vimos por debajo en el descuento y nos enrabiamos por empatar. Fue un esfuerzo titánico y digno de elogio. Hasta Lewis subió a rematar con los ojos desorbitados. Me hizo sentir orgulloso y pensé, pienso, que ese punto de sangre (la de O Dea) tendrá un significado especial.

Os hablo de la sangre de O Dea (deberíais ver cómo tenía el tobillo al acabar), de la expulsión de Tom Aldred que provocó el penalti el día que debutaba, de acabar el partido con 9 jugadores, conmigo lesionado, marcando a la pata coja en los corners por un tirón en el cuádriceps y acordándome de la toda la familia del árbitro cuando vi que descontaba ¡nueve minutos!… Fue una de esas tardes de fútbol que enganchan, con cinco goles en once minutos mirando a los ojos a un rival que venía de ganar dos partidos seguidos y se encontró con un oponente dispuesto a morir por el intento de sobrevivir a cualquier precio.

Marqué mi primer gol en Bloomfield Road y no estuvo nada mal. Un gol ‘alla del Piero’ como se llama en Italia. Soy un humilde admirador de Pinturicchio (así llamaba Agnelli al genio de Alessandro) y pensé cuando le imité con mi gol que ahí cerrábamos el partido. Inocente de mi, pensar que el Blackpool puede sentenciar un partido en 65 minutos… Deberíamos hacer un reportaje con los goles que nos marcan y llevarlo a las escuelas para enseñar lo que no debe hacerse. Es increíble, de verdad, cómo podemos recibir algunos y en momentos tan determinantes porque aún estaba contento con el 2-0 cuando nos metieron el 2-1 y todavía estábamos animándonos para no venirnos abajo cuando en una jugada cómica nos empataron.

Por fin había podido celebrar un gol con nuestros aficionados, por eso y por su importancia lo celebré tan efusivamente, y en un abrir y cerrar de ojos todo quedaba como al principio. Y aún fue a más. Aquí quiero hacer un paréntesis para hablar de Michail Antonio: tiene una potencia descomunal. No podían pararlo ni entre tres defensas… Me gustaría tener esa fuerza aunque solo fuera un día para ver qué se siente. Una escapada suya provocó el penalti y la expulsión de Aldred y nos puso el miedo en el cuerpo.

Yo creo que jugué los 15 últimos minutos más surrealistas de los últimos años. Antes del partido tenía fiebre y jugar dos veces en cuatro días en ese terreno de juego no me ayudó precisamente. Al final sufrí ese tirón en el cuádriceps, aunque espero que no sea nada y pueda estar listo lo antes posible. Eso sin contar la cadera, porque me pegaron un golpe muy fuerte en la primera parte y con el paso de las horas noté todo el cuerpo dolorido. Con deciros que me pasé el domingo sentado en el sofá, con hielo en la pierna, hielo en la cadera, una manta, un poco de fiebre, un gorro y viendo La Sirenita con Norah el cuadro es completo. “Que mal te quedan esos pelos papi”, me soltó… Un encanto.

Quiero volver a dos cosas del equipo y la temporada. Antes expliqué que el ambiente tras el partido del Middlesbrough había sido tenso. Hay que dejar clara una cosa: las relaciones en un grupo nunca son fáciles. ¿Lo son en una pareja? Tampoco. Hay discusiones y malentendidos, gritos que entiendes después podías haberte ahorrado y reconciliaciones. Siempre te reconcilias. No sé si me explico…

¿La temporada? El sábado por la noche, mientras veía como el Espanyol ganaba en Málaga, hablé con un amigo periodista de Barcelona. Le pedí una página de Internet en la que pudiera ver fácilmente las fichas de todos los partidos de la temporada del Blackpool y cuando la tuve me puse a estudiarlas. Estoy un poco loco, lo sé. Y no sé si fue una buena o mala idea hacerlo porque descubrí que con un poco de suerte hoy podríamos tener al menos ¡10 puntos más!

Jornada 7: 0-1 con el Watford. Nos marcan de penalti en el minuto 68 y Ranger falla otro penalti en el 81. Jornada 9: 1-3 con el Norwich. Ganamos 1-0, nos empatan con un autogol y nos meten el 1-2 en el minuto 80. Jornada 13: 0-1 con el Derby County. Nos marcan de penalti en el 81. Jornada 16: 2-2 en Craven Cottage. Ganamos 0-2 a los 26 minutos y encajamos el 1-2 en el descuento de la primera parte. Jornada 18: 1-1 con el Bolton. Nos empatan en el minuto 82. Jornada 23: 1-0 en Hillsborough. El Sheffield nos gana de penalti. Jornada 26: 2-0 en Wolverhampton. Nos marcan el 1-0 en el 86. Jornada 30: 1-2 con el Middlesbrough: El 0-1 llega en el minuto 81 y tras empatar en el 85 nos meten el 1-2 en el 88. Jornada 31: 4-4 con el Forest con todo lo dicho…

Me tiro de los pelos al pensarlo (será por eso que mi hija me dice lo que me dice). En el mejor de los casos podríamos tener 12 puntos más y, sin exagerar, al menos deberíamos tener 9-10 por encima de los 21 que llevamos. Quedan 45 por jugarse y para nosotros es como escalar el Everest porque mirando las últimas temporadas sumar la mitad nos llegaría justo para evitar el descenso. Así que no hay más remedio que abrigarse y equiparse bien para empezar a subir la montaña. Si Sir Edmund Hillary lo consiguió, también tenemos que mantener la esperanza de lograrlo nosotros.

De entrada el sábado nos vamos a Ewood Park. El Blackburn le pasó el sábado por encima al Stoke City (¡cuánto echará de menos a Bojan hasta final de temporada!) en la FA Cup y nos espera un derby muy difícil. Pero con el Brighton nunca perdí allí y quiero mantener la racha. Luego jornada intersemanal en Brentford, contra un equipo que gusta de jugar la pelota y en un campo pequeño similar a Bloomfield Road. Hay que seguir apretando los dientes pero mantengo la máxima que si logramos ganar un partido fuera la dinámica cambiará. Yo quiero estar ahí. Quiero recuperarme lo antes posible porque me encuentro a gusto en el campo, estoy jugando bien y tengo unas ganas tremendas de ayudar.

¿Una anécdota para acabar? ¿Qué os parece la que se ha montado en España con la famosa fiesta de Cristiano Ronaldo?. A mi, desde la distancia, me ha parecido todo desmesurado. ¿Habían perdido y a lo bestia? Vale, sí, pero si uno no puede celebrar su 30 cumpleaños en paz, ¡apaga y vámonos! Además, por lo que sé, era una fiesta hasta familiar, con familia, amigos, niños… Fiestones son los que nos dábamos en Brighton con la armada española… Creo que la vez que llegué más tarde a casa eran las 11 de la noche. No, en serio, un futbolista, sea quien sea, merece tener su vida privada a salvo. Y quizá sea eso, la privacidad, o falta de ella, lo que ha puesto a Cristiano en la diana. Eso sí, ¡lo que me indignó de sobremanera fue la elección del cantante invitado!

Espero estar aquí la semana que viene con buenas noticias. Hasta que las matemáticas no nos den por muertos, seguiremos luchando.

¡¡Vamooooooosssss!!

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