Un culé denuncia una paliza policial por su estelada

Hubiera visto y sufrido, desde una posición privilegiada, la cabalgada de Gareth Bale que enterró las esperanzas del Barça. Pero no lo vio. Para entonces estaba sumido en una pesadilla tan inesperada como alucinante. Una pesadilla que comenzó en el descanso de la final de Copa, cuando se le ocurrió levantarse de su asiento en tribuna. “Estábamos tres amigos y me marché al lavabo“. Tan simple como eso.

Esta es la historia de Rafel Martín Faixò, un chaval de Cadaquès, de 26 años y culé “desde siempre”: “Cuando estaba empezando a bajar las escaleras que conducen de la grada a los pasillos me cortó el paso un policía, me agarró del cuello y después de decirme ‘te vas a enterar, catalán de mierda’ me soltó dos puñetazos” relata el joven aficionado, que insiste en que no provocó a nadie “en ningún momento. He viajado con el Barça a mil sitios, siempre con mi camiseta y mi ‘estelada’ al cuello, pero nunca me he metido con nadie”. Dice que no lo hizo, tampoco, en Mestalla.

“De repente empecé a recibir golpes de todo tipo, puñetazos, patadas, manotazos… Caí al suelo y allí siguió todo igual. Sé que grité, que pedí que me dejasen, que pedí auxilio. Creía que iba a morirme allí. Suena exagerado, pero nunca pasé tanto miedo” sigue su relato, resaltando que eran “seis o quizá ocho” los policías que le esposaron y le llevaron a rastras a comisaría en un furgón.

Ya había empezado la segunda parte en Mestalla cuando en el cuartel policial, Rafel pidió “llorando” un parte de lesiones y fue trasladado inicialmente a un ambulatorio y después a un hospital debido a la gravedad de las lesiones.

De vuelta al calabozo, fue puesto a disposición judicial a la mañana siguiente, acusado de resistencia a la autoridad, insultos y negativa a identificarse. El jueves a mediodía fue puesto en libertad sin cargos y en compañía de sus amigos, que se quedaron en Valencia desesperados por el suceso, regresó a casa, a Cadaquès. Este viernes presentó denuncia en la comisaría de los Mossos d’Esquadra en Roses y dejó claro a am14 su intención de buscar justicia. Porque tiene, asegura, la conciencia muy tranquila.

“No tuvimos ningún problema durante todo el día. Nos cruzamos con gente del Madrid, claro, y no pasó nada más allá de los clásicos gritos que te dedican algunos… Pero nada extraño” advierte antes de resaltar su agradecimiento, de entrada, al Barça. “El jueves por la noche, después de salir por televisión el caso, me llamó el jefe de seguridad del club para interesarse por lo que había pasado y me dijo que el Barça estaba a mi disposición para todo lo que pudiera necesitar”, destaca.

Rafel tiene previsto, con su abogado, presentar el martes una denuncia en los juzgados de Valencia. Este chaval, que con apenas ocho años viajó a Rotterdam con sus padres para ver en directo la victoria del Barça de Ronaldo en la Recopa de 1997 y que con el paso de los años ha seguido al equipo por “Roma, París, Londres, Madrid, Valencia…”, descubrió de sopetón algo desconocido hasta este miércoles.

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