El FC Barcelona ha derrotado al Almería (4-1) en el Camp Nou y se sitúa segundo en la clasificación a un solo punto del líder.

Tras una dura semana de críticas al equipo a causa de la paupérrima impresión dejada en San Sebastián, el empate en el Calderón ofrecía al Barça la posibilidad de recortar distancias con el Real Madrid y dejar dos puntos por detrás atrás al Atlético. Con Gerardo Martino en la grada a causa de su ‘pelotudo’ a Lumbreras, Pautasso volvió al dibujo clásico del equipo, con un centro del campo formado por Busquets, Xavi y Cesc que, a fuerza de mover el balón con solvencia y con la ayuda de un Alves más delantero que defensa, tardó mueve minutos en romper el entramado defensivo andaluz. Fue Alexis Sánchez el encargado de abrir el marcador tras aprovechar el rechazo de Esteban a un duro disparo de Cesc Fàbregas.

El Almería había saltado al césped del Camp Nou con la intención de no encerrarse atrás y confiando en el trabajo de Rodri y Aleix Vidal y en las salidas al contraataque como herramientas ofensivas, pero las largas posesiones del Barça hacían inevitable que el equipo andaluz diera unos pasos atrás. Sin demasiado brillo, pero también sin angustias, el equipo azulgrana movía el balón con tranquilidad a la espera de que fueran cayendo los goles.

Y en estas, apareció Messi. El argentino se hizo con una pelota en el centro del campo, se deshizo de Corona con un magnífico autopase y el centrocampista del Almería no tuvo más opción que agarrarle para acabar con el peligro. El 10 azulgrana lanzó la falta y batió a Esteban. Habían transcurrido veintitrés minutos y todo parecía sentenciado.

Pero he aquí que el fútbol tiene una suerte llamada ‘córner’ que el Barça suele despreciar desde hace años, tanto en ataque como en defensa. En el primer caso no suele pesar demasiado por la habitual brillantez del juego estático; en el segundo, estamos ante el principal déficit que tiene un equipo que ha ido perdiendo solidez atrás a medida que avanza la temporada. Víctor Valdés dudó en un saque de esquina botado por Corona, se quedó a media salida y Trujillo, defendido con la mirada por Puyol y Cesc, remató a placer.

Sería injusto decir que el Barça no lo intentó, porque Esteban tuvo que emplearse a fondo para desbaratar varios remates de un Messi que hasta en seis ocasiones buscó la puerta rojiblanca. Pero lo cierto es que el primer tiempo finalizó sin más movimiento en el marcador.

La segunda parte comenzó con un gran pase en profundidad de Xavi a Neymar que el brasileño desaprovechó –como todas las ocasiones que tuvo– poniéndole fácil la parada a Esteban. A partir de ese momento, el partido entró en una fase gris, plana, como si el Barça pensara que el gol caería por su propio peso o, como dice el chiste, por la fuerza de la gravedad.

El equipo azulgrana no imprimía la intensidad necesaria. Caminaba. Seguía jugando muy cerca del área almeriense, pero faltaba algo, probablemente ganas. Un chut flojo de Cesc Fàbregas a las manos del veterano portero asturiano fue el paupérrimo bagaje del primer cuarto de hora.

La ocasión la pintan calva, así que el equipo de Francisco comenzó a creérselo, se hizo con el balón y una posesión relativamente larga que acabó con un disparo que atajó Valdés hizo sonar algo que parecía olvidado en el Camp Nou: los pitos al equipo. No fueron masivos, pero sí lo suficiente sonoros como para que los jugadores no los obviaran y tuvieran unos minutos febriles en los que atacaban con el mismo orden que un grupo de pollos sin cabeza.

Pautasso dio entrada a Pedro por Alexis –uno de los mejores en la primera parte– y de Iniesta por Cesc –diluido en la segunda– para intentar que el equipo reaccionara mientras el público mantenía la esperanza de ver cumplidas las promesas de enmienda hechas por los jugadores durante la semana. Una esperanza tan vana como la que tienen los espectadores que ven una película pornográfica pensando que los protagonistas acaban casándose.

Un chispazo de Pedro a falta de nueve minutos derivó en dos corners consecutivos. Tras uno de ellos, Messi remató al larguero y Puyol cazó el rechazo para cerrar el partido. El Almería perdió su fe y Xavi redondeó la goleada con una gran rosca.

Demasiado apuro para un equipo que se encuentra en la fase decisiva de la temporada y que no acaba de transmitir buenas sensaciones. Porque de las palabras a los hechos, va un trecho. Y en el caso del Barça, uno bien largo.

FICHA TÉCNICA

Camp Nou, 58.930 espectadores.
Árbitro: Del Cerro Grande (Madrid) . Amonestó a Azeez (16′), Corona (22′), Adriano (25′), Verza (80′), Tébar (85′).

FC BARCELONA: Valdés, Alves, Mascherano, Puyol, Adriano, Busquets, Xavi, Cesc (Iniesta, 78′), Alexis (Pedro, 72′), Neymar (Tello, 87′), Messi.

UD ALMERÍA: Esteban, Rafita, Trujillo, Torsiglieri, Dubarbier; Vidal, Azeez (Suso, 78′), Verza, Corona (Tébar, 71′); Jonathan, Rodri (Barbosa, 62′).

Goles: 1-0 (Alexis, 9′); 2-0 (Messi, 23′); 2-1 (Trujillo, 27′); 3-1 (Puyol, 82′), 4-1 (Xavi, 88′).

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Foto: as.com