Copa Catalunya: el enésimo desprecio

Aunque nadie lo crea, hoy miércoles se disputa la Copa Catalunya. Es imposible encontrar referencia alguna en los periódicos nacionales y francamente difícil en los medios catalanes, de no ser en la web de Sport. Esta competición, que hace un siglo era la más importante del panorama futbolero español, sufre desde hace años el más absoluto desprecio por parte de todos los implicados en el tinglado, a saber, Federación Catalana de Fútbol, los dos clubes más importantes de Catalunya y ahora, por lo que se ve, los medios de comunicación.

Al anuncio de hace unos días por parte del FC Barcelona de que disputaría la final con una mezcla del B y los equipos juveniles, ha contestado hoy el Espanyol con un comunicado, añadiendo a la nota una disculpa con aroma a colleja entre vecinos: «El otro club finalista ha anunciado oficialmente que no jugará la final de la competición con su primer equipo, como correspondería por respeto al torneo y a pesar de no tener ninguna otra competición oficial para disputar en este final de temporada». Vamos, algo así como que si uno no respeta, el otro no se ve en la necesidad de ser respetuoso tampoco. Un pequeño ejemplo ilustrativo de cómo funcionan los valores en estos tiempos que vivimos.

No se entiende que tanto Barça como Espanyol hayan desaprovechado hace tiempo la oportunidad de hacer catalanismo —independentista o no— dándole a esta competición el lustre y la importancia que se merece. Puede entenderse que por una simple cuestión de calendario saturado se hayan jugado las rondas previas tirando de filial, pero habiendo finalizado ya la competición oficial para los dos finalistas, acudir a Girona con los chavales es un desprecio a su historia. Por su parte, la Federación Catalana no acaba de encontrar soluciones para hacerla más interesante para clubes y afición. Su último intento chapucero fue la creación en 2012 de la Supercopa Catalana, un partido anual que debían jugar pericos y culés y que los excluía de la Copa Catalunya, quedando esta para el resto de los equipos. Finalmente, dicho encuentro no se pudo disputar por falta de fechas —o sea, de interés—, con lo que la edición de hace dos años se quedó huérfana de glamour, para regocijo de un Nàstic campeón.

Tan triste y desolada se queda la final de 2014, que ya ni los medios se dignan a hacerle caso. A los pocos románticos que quedamos y que nos emocionamos leyendo las gestas de Gamper, Paulino Alcántara o Samitier en la Copa Macaya y en el Campeonato de Cataluña (dos de sus antiguas denominaciones), nos queda el regocijo de ver la retrasmisión de hoy en Esport 3. Me gustaría haber visto a los Pinto, Adriano, Bartra, Sergi Roberto, Tello, Afellay o Cuenca sobre el césped de Montolivi. Al Tata despidiéndose, incluso. Pero la velocidad de crucero a la que viaja este deporte impide disfrutar de este tipo de ocasiones con el relajo adecuado. Pinto y Martino ya no son empleados del club, 72 horas después de perder la Liga por un gol. Los demás, a pesar de no tener nada mejor que hacer, ya están en la playa.

Como menos da una piedra, hay que consolarse viendo que entre los convocados están un portero del Barça 14/15 de Luis Enrique (Masip), canteranos que ya han debutado con el primer equipo (Sergi Gómez, Patric o Adama), el “4” del futuro (Samper) o la sensación goleadora de la temporada en el Barça B de Eusebio, Denis Suárez.

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