Cho Oyu el ochomil más accesible

El Cho Oyu, Diosa Turquesa en tibetano, es la sexta montaña más alta del mundo gracias a sus 8.201 metros de altitud. Situado en el Himalaya, en plena ruta comercial entre el Tíbet y el Nepal, comparte frontera con ambos países. Es, posiblemente, el ochomil ideal para iniciarse en la aventura de las grandes cumbres del planeta.

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El primer reconocimiento data de 1952, cuando Edmund Hillary exploró su cara noroeste. Pero hasta dos años después no fue ascendido para convertirse en el quinto ochomil en ser escalado, tras el Annapurna (junio de 1950), el Everest (mayo de 1953), el Nanga Parbat (julio de 1953) y el K2 (julio de 1954). Una expedición austriaca encabezada por Sepp Jöchler y Herbert Tichy alcanzó la cumbre el 19 de octubre de 1954 guiados por el sherpa nepalés Pasang Dawa Lama, que repitió cumbre cuatro años después acompañando una expedición india.

Tras la tercera ascensión en 1964 por parte de una expedición alemana dirigida por R. Rott, China prohibió la entrada a los extranjeros en el Tíbet. Este bloqueo duró cerca de 15 años. En 1978, los alpinistas austriacos Edi Koblmüller y Alois Furtner hollaron la cumbre por la cara sudoeste. Cinco años después, Reinhold Messner lo consigue en su cuarto intento acompañado por Hans Kammerlander y Michael Dacher. La primera ascensión femenina la realizaron las checas Dina Štěrbová y Věra Komárková en 1984. En la actualidad cuenta con más de mil ascensiones.

El 13 de mayo de 1994, el alpinista mexicano Carlos Carsolio estableció el récord mundial de velocidad en ascenso tras subir y bajar desde el Campo Base en 18 horas y 45 minutos. Carsolio fue la primera persona no europea en alcanzar los 14 ochomiles. En la actualidad es la segunda persona en hacerlo en menor edad (33 años y 220 días), tras el alpinista vasco Alberto Iñurrategi (33 años y 194 días). También cuenta con el récord del mundo de velocidad, al escalar el Lhotse en 23 horas y 50 minutos. Entre sus referentes se encuentran el escalador Peter Croft y el alpinista con quien compartió cumbres, Jerzy Kukuczka.

Pero si el Cho Oyu tiene una cualidad es que se trata de una de las cumbres de más de 8.000 metros con mejor nieve y menos placas de hielo, lo que la convierte en un imán para esquiadores de altitud. Además de ser el ochomil más accesible. Muchos esquiadores descienden desde la cumbre, pero tantos otros se conforman con esquiar una vez superan los 7.000 m.

El pionero de esta práctica fue el japonés Yuichiro Miura que descendió, en 1970, cerca de 4.200 metros (2.000 esquiando y otros tantos con el culo pegado al hielo) por el Collado Sur del Everest (7.900 m de altitud) atado a un paracaídas para amortiguar la velocidad. Su hito fue recogido en el documental premiado por la Academia The man who skied down Everest.

Pero si hay una figura en la practica del esquí alpino este es, sin duda, Hans Kammerlander. Compañero habitual de Reinhold Messner –hollaron juntos el Cho Oyu en 1983, además de otros seis ochomiles–, logró descender esquiando el Everest en 1996 por la arista norte, aunque no le es reconocido el récord puesto que la falta de nieve le obligó a descender 300 metros a pie y reemprender los esquís sobre los 7.700 m, aunque consiguió establecer el récord de velocidad durante el ascenso. Kammarlander, que seis años antes ya había descendido el Nanga Parbat con sus esquís, es conocido como el esquiador del Himalaya. Ha conseguido descender esquiando el Shisha Pangma, el Broad peak y el Kangchengunga completamente. Durante el descenso del K2, cuya cumbre desciende 60º vio caer a un alpinista al vacío lo que le llevó a abandonar. Un accidente durante un intento de ascender el Manaslu, en 2001, se cobró la vida de varios de sus compañeros y consigo las ilusiones del alpinista tirolés de completar su último de los catorce ochomiles.

K2-Abfahrt

Junto a Messner, Kammerlander completó además la travesía entre los dos Gasherbrum, un recorrido de ocho días, siempre por encima de los 7.500 m, que el propio Messner califica como su mayor logro en el Himalaya.

Por su parte, el Cho Oyu registra el primer descenso de un esquiador americano por encima de un ochomil, en este caso fue una mujer, Laura Bakos Ellison, a finales del año 2000. El 1 de octubre de 2002, Kristoffer Erickson alcanzó la cima y descendió esquiando, convirtiéndose en el primer americano hombre, puesto que la falta de pruebas no reconocen el descenso del Shisha Pangma, dos años antes, de los gemelos Mike y Steve Marolt que tienen seis descensos por encima de los 7.000 metros: Más que nadie en el mundo.

Kris

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