Cesc Fàbregas, el transformador de ideas

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Robo de balón en tres cuartos de campo, salida rápida hacia portería, chut, rechace y gol del compañero. Chut desde fuera del área y gol. Contra rápida, llegada desde segunda línea, recibe asistencia y gol.

Estos tres goles bien podrían ser de cualquiera de los partidos que Cesc Fàbregas disputó en su larga trayectoria en la Premier con el Arsenal, pero no. Son los tres goles del partido del martes ante el Celta, donde el de Arenys intervino de forma decisiva en todos ellos, iniciando la jugada en el primero y marcando en los otros dos.

Un encuentro el de Balaídos donde se vio al Barça más arsenalizado de esta temporada, donde el partido era un continuo vaivén de una portería a otra, donde el centro del campo, hábitat y origen natural del fútbol culé, no era más que un mero lugar de tránsito rápido hacia una portería y otra.

Y nada de ello fue casual, principalmente gracias a Cesc Fàbregas, el jugador actual de la plantilla más influyente en el juego del equipo, tanto para bien como para mal. Su presencia condiciona sobremanera el estilo de juego del Barça, especialmente en su combinación con Xavi e Iniesta, los abanderados del estilo contrapuesto, el de toque y control. Y el martes ninguno de ellos estaba sobre el terreno de juego. Cuando Cesc juega de interior con alguno de ellos, es como mezclar el agua y el aceite, y cuando ejerce como falso nueve, está demasiado adelantado para poder llegar desde segunda línea.

Porque la alineación estaba diseñada especialmente para que Cesc se luciera, con Busquets y Song por detrás, liberándole de cualquier responsabilidad defensiva, pero a la vez con Messi por delante y dos extremos con los que combinar y oxigenar. Y sobre todo, sin Xavi ni Iniesta para poder ralentizar ese juego británico tan directo que a Cesc tanto gusta y tan bien ejecuta.

Pero, ¿se puede aprovechar a Cesc junto con Xavi y/o Iniesta? Llevamos dos años y tres meses donde la respuesta es claramente negativa, a pesar de los diferentes inventos probados por Pep, Tito, Roura y Tata (Iniesta a la banda, Cesc interior, Cesc falso nueve…). ¿Será capaz Martino de conseguirlo? Pero. sobre todo, ¿supondrá ello un cambio definitivo en el modelo?

Porque apostar por Cesc firmemente puede suponer olvidar definitivamente el fútbol de toque, santo y seña de esta generación, y optar por un fútbol más directo, como se vio en Vigo. Pero a la vez supone dar espaldarazo principalmente a Xavi, del que decían que debía ser su substituto para garantizar el modelo, pero curiosidades del fútbol, quizás lo sea precisamente para variarlo.

Sólo ha sido un partido y es aún muy pronto para sacar conclusiones de verdad, pero quién sabe si el encuentro de Vigo no fue el primer paso hacia un nuevo Barça, el Barça de Cesc.

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