Caza y captura al niño culé

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Cuando la actual junta directiva del Barça decidió hace ya unos meses instaurar la polémica e innecesaria medida de la obligatoriedad de sacar una entrada para el acceso de los niños menores de ocho años, ya explicamos en am14 el verdadero trasfondo de esta medida, así como de las incongruencias en su aplicación. En Reventa de ilusiones les contamos las trabas para obtener entradas infantiles mientras la reventa actuaba con total impunidad, como también hicimos el día del entrenamiento navideño de puertas abiertas del primer equipo.

En el partido ante el Rayo pudimos asistir a un episodio más de la incongruencia de esta junta en la aplicación de esta medida, a la que se añaden cada día nuevas normas ni escritas ni comunicadas con antelación previa. Quien firma estas líneas, socio abonado del Fútbol Club Barcelona, tiene dos hijos –socios desde el mismo día que nacieron– que tienen la desgracia de tener un hermano. Y lo digo así porque eso les impide poder acudir juntos al Camp Nou conmigo, algo que sí podían hacer antes de la puesta en marcha de esta medida que afecta a los niños a la hora de entrar al Estadi.

Como ya les expliqué en Reventa de ilusiones, cada entrada de niño debe ir asociada a un adulto, lo que supone que un niño socio culé que no tenga hermanos tiene más derecho que cualquiera de mis hijos, también socios. Y, lo que es más grave, el niño que acompañe a cualquiera que obtenga una entrada, tiene más derechos que ellos a pesar de no ser socio. O sea, se penaliza al que paga la cuota cada año, que es de 40 euros hasta los seis y de 80 en el caso de mi hijo mayor, ya que ha cambiado de categoría.

Siguiendo esta norma y para poder garantizar que mis dos hijos –socios ambos, insisto– pudieran ver el partido ante el Rayo Vallecano, conseguí un carnet de un compañero –por supuesto, sin coste– e hice que otro adulto nos acompañara para poder cumplir la norma no escrita de un niño por adulto. Todo lo organizamos y decidimos a última hora, así que fuimos a sacar la entrada de niño asociada a ese carnet prestado a las taquillas del club una hora antes del partido. Mi sorpresa e indignación llegó cuando al ir a retirar la localidad, la empleada de taquilla se negó a facilitárnosla porque no éramos los titulares del carnet. Aquí conviene decir que ya había realizado esa operación en otros partidos anteriores y no había habido problema alguno.

La empleada, utilizando un tono chulesco muy en consonancia de quien dirige este club hoy en día, me dijo: son las normas. Y a mí no me digas nada que yo no tengo nada que ver“. Me conminó a entrar en la web del club –quedaban 45 minutos para empezar el partido– y solicitar la entrada con las claves de ese carnet. Le dije que tenía las claves de ese carnet, que podía enseñárselas y de este modo podría imprimir la entrada, pero no atendió a razones y volvió a dirigirme a la web del club.

Finalmente, no me quedó otro remedio que, smartphone en mano y en sus mismos morros, navegar por la web, rellenar el formulario, darle a Enviar y esperar unos cinco minutos a que el servidor notificara la solicitud a tan maleducada empleada. Transcurrido ese tiempo, conseguí dos cosas: la entrada y un cabreo monumental. Y claro, también logré ver frente a mí a todos los reventas que siguen campando a sus anchas justo delante de las taquillas. Para ellos no hay norma ninguna posible y pueden manejar todas las entradas del club que deseen ; para los niños, todas las trabas y normativas habidas y por haber.

Yendo a la web del Barça vemos como la misma dice al respecto lo siguiente:

¿Cómo se pueden solicitar estas entradas?

Una entrada sólo dará acceso a un partido. Por ello, se deberá solicitar una cada vez se quiera acceder al Camp Nou.

Las entradas se pueden solicitar y conseguir a través de dos canales:

  • De forma presencial: En las Taquillas del Club, desde seis días antes del partido hasta 24 horas antes del partido.
  • De forma on-line: A través del sitio web del Club, desde seis días antes y hasta el inicio del partido.

Como vemos, en ningún lugar se detalla que sólo el socio titular pueda retirar las entradas para niños en taquillas. Pero da igual: esta junta se siente inmune e impune, máxime cuando quien ahora la preside es alguien a quien ni siquiera han votado los socios. Cada día una norma nueva, cada día una traba más. Y todo con el mismo objetivo, que el socio abonado cada día lo tenga más difícil para acceder al estadio, se canse y ponga el asiento en Seient Lliure para que el club pueda seguir haciendo con esas entradas lo que mejor le convenga.

Mientras, veinticinco mil asientos vacíos de media por partido, siete mil socios esperando abono –entre ellos mi hijo– y los reventas campando a sus anchas por las taquillas. Pero lo importante es un Estadio nuevo.

Pues mi voto está muy claro.

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