Bravo, el segundo; Marquinhos, ¿el tercero?

El meta chileno Claudio Bravo será el segundo fichaje el Barcelona de Luis Enrique, mientras que ya se ha puesto en marcha la operación Marquinhos, que debe llevar al prometedor central brasileño al club azulgrana la próxima temporada.

Bravo es la apuesta, no como meta suplente, sino como el portero que competirá con Marc André Ter Stegen por la titularidad. Es Luis Enrique un técnico peculiar en cuanto a la rotación de sus porteros -en su etapa del Barcelona B llegó a darle prácticamente los mismos partidos a cada uno de los tres porteros-, aunque en el caso del Barça difícilmente llegará a este extremo.

El chileno es un meta con tablas y solvente. Un portero que ofrece fiabilidad, que juega bien con los pies y necesario, como lo podía ser Keylor Navas o como lo es Jordi Masip, el portero del filial llamado a grandes empresas y que seguro que tendrá sus oportunidades durante la temporada que viene más allá de los minutos de la basura en partidos de medio pelo.

El inconveniente de la negociación con la Real Sociedad es económico. La existencia de una cláusula de rescisión de 30 millones de euros y la imposición por parte del Barça de no pagar por Bravo más de lo que abonó por Ter Stegen, es decir 12 millones de euros. Ese esa el tope que manejan en can Barça, que podían incluir en la misma a Dos Santos -ya sonó para la Real a principios de temporada- o al meta Oier Olazábal.

Una vez alcanzado un acuerdo con Bravo, el Barcelona cerrará en breve, pero sin prisas la operación con la Real y el chileno será el segundo fichaje del Barça de Luis Enrique.

El tercero será más complicado. El central brasileño Marquinhos es el elegido, pero la operación, siendo sus derechos propiedad del Paris Saint Germain, propiedad del potentado Nasser Al-Khelaifi, no se cerrará de forma inmediata.

El representante de jugador, Giuliano Bertolucci, ya ha sido contactado por la cúpula ejecutiva del Barça para hacerle llegar la propuesta. Ahora le toca al jugador mover ficha y será entonces, en el momento en el que públicamente Marquinhos dé alguna señal en clave azulgrana, cuando el Barça acelerará la operación.

El Barça ya se interesó por el jugador cuando éste militaba en el Roma y llegó a ofrecer 20 millones de euros por él. Sin embargo, el PSG ofreció unos cuantos más y se llevó al jugador. En París, el central no ha tenido el protagonismo que pensaba, ya que el técnico, Laurent Blanc -curiosamente un gran central en sus tiempos de jugador-, ha confiado más en Thiago Silva y en Alex.

La operación se puede dilatar más en el tiempo. Marquinhos es un defensa con un perfil parecido al de Marc Bartra, por lo que su fichaje supondría un paso hacia atrás para el canterano. En todo caso, económicamente el Barça tendría que ofertar, como poco, 20 millones más Alves por el central y después contratar a un lateral o a un defensa polivalente, como el valencianista Mathieu.

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