Benedito entra en juego

Agustí Benedito no es un desconocido para el barcelonismo. Derrotado por Sandro Rosell en las elecciones de 2010, no ha abandonado ni sus ambiciones presidenciales ni, para ello, su relación con los socios. Lleva tantos kilómetros a sus espaldas acudiendo a peñas y reuniéndose con periodistas y socios que conoce, o dice conocer, de cerca lo que piensa ‘el pueblo‘. Y ante el tsunami desatado esta última semana ha dado el paso al frente. Se le esperaba desde el mismo momento en que Rosell renunció a la presidencia.

Este miércoles anunció sus intenciones y expresó sus pensamientos. Quiere elecciones en junio, quiere frenar el proyecto del nuevo Camp Nou, sugiere que se anule la demanda de responsabilidad contra Laporta, duda de Bartomeu, defiende la independencia de Jordi Cases… Y sospecha que a pesar de sus demandas el club se mantendrá en el más absoluto de los inmovilismos.

«Bartomeu está legitimado por los estatutos, pero no fue elegido presidente por los socios» comenzó. «Lo correcto sería convocar elecciones en verano porque yo en 2010 perdí contra Rosell. No vi a Bartomeu en los debates ni en las papeletas. De hecho, los cargos no estaban ni designados» sentenció un Benedito desatado y seguro en sus palabras, que avisó al nuevo presidente recordando que está ahí de forma accidental, como ocurriera hasta tres veces en la historia del club, y sorprendiendose de las intenciones del mandatario: «Bartomeu dice que quiere llegar hasta el 2016. También le escuché decir que él no quería ser presidente y ya habla de presentarse a la reelección. Es cuanto menos curioso».

Benedito acalló a un periodista dispuesto a convertir, una vez más, a Joan Laporta en el demonio desgranando lo sucedido en 2003, repartiendo responsabilidades con Rosell y Bartomeu «porque ellos también estaban ahí» y redondeó su defensa del expresidente pidiendo que los directivos que comandan el club «retiren la acción de responsabilidad» que pesa sobre la directiva de Laporta. Una defensa explícita e inesperada. Mucho. Y que abre la puerta a toda clase de interpretaciones.

Con todo, con su demanda de adelantar las elecciones al próximo mes de junio, se diría que Benedito ha tomado la bandera de la defensa del Camp Nou en primera persona. Lo que muchos proclaman, conocer de primera mano el sentir del aficionado, Benedito lo tiene por la mano. Rara es la semana que no acude invitado a dos o tres actos de peñas o grupos de socios con los que comparte sus inquietudes para saber lo que opinan. Del equipo, de este o aquel jugador, del entrenador, de Cruyff, el basket, las secciones, la Fundación… Y del estadio.

Agustí Benedito tiene el convencimiento, que coincide con el sentir de muchos, de que el futuro del Camp Nou no puede decidirse a la ligera, sino todo lo contrario. Recordó este miércoles que la construcción del estadio nació de un amplio debate electoral en 1953 y dio por hecho que su futuro debe ser decidido a través del mismo modo. «En tres años esta junta ha pasado de proclamar la necesidad de gastar 50 millones de euros en una remodelación a hablar de 600» espetó, avisando del peligro que ello conllevaría al futuro del club. Y dando por sentado que hablar de 600 millones sin un proyecto claro abre la puerta a aumentos en un gasto que asustan.

Tiene clara su postura contraria al referéndum del mes de abril, del que hizo un llamamiento al boicot («no deberíamos ir a votar»), para, entendiendo que esa proclama caería en la nada aseverar que su voto será «contrario». Y en último término dando por hecho que su supuesto triunfo electoral, ya fuera en 2014 o en 2016, provocaría la anulación de un proyecto que no debe comenzar hasta un año después.

Benedito, tan activo entre los socios como discreto ante los medios durante muchos meses, ha entrado en el ruedo. Y a tenor de sus palabras, va a dar mucho juego.

PD.

En 4 conceptos

1.- Convocatoria de elecciones en el mes de junio

2.- Paralización del referéndum del Camp Nou

3.- Retirada de la demanda de responsabilidad contra la directiva de Laporta

– – – –

4.- Qatar. Solamente lo nombró una vez y de pasada. Como quien no quiere la cosa y pasando desapercibido, insinuó que con él en la presidencia, Qatar tendría los días contados. O al menos en los términos actuales.

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