Behobia, los valores de un pueblo

Te he visto sufrir, querido Óscar. No he podido resistirme a escribir después de la experiencia que hemos compartido en las hermosas tierras vascas. Para mí era la primera vez. La primera vez que iba a Donostia y también que corría la distancia de un medio maratón. Así que, imagina qué sensaciones tan agradables recorrían mi cuerpo cuando partíamos el viernes a las cuatro de la tarde desde Mollet del Vallés.

Conocía la carrera de la Behobia por ti. Me hablaste de un pueblo entusiasmado por celebrar su cita deportiva. Comparabas el recorrido con nada menos que una etapa del Tour. Si he de serte sincero, no creía que fuera para tanto; más bien pensaba en lo bien que lo pasaste y en las emociones que te llegaban al recordar tu carrera y seguramente el haber pasado un par de días en una de las más bellas ciudades del mundo.

Pero he de decirte que tus palabras incluso se quedan cortas. Lo que yo he podido vivir durante la carrera ha sido muy grande. En parte gracias a tu sufrimiento, que hizo que nuestro ritmo fuese más lento de lo habitual. Pude percibir mejor el ambiente que nos rodeaba a los corredores. Pude disfrutar del aliento inagotable que la gente nos brindó desde el primer metro, en Behobia, hasta el último, en la meta de Donostia.

Y es que en el segundo kilómetro de la carrera ya pude sentir en mi cuerpo una energía inmensa al ver y oír aquello que me explicabas. Multitud de personas animando sin cesar, implicadas y comprometidas con un evento que les hace sentirse importantes y pertenecientes. Valores y sentimientos que se instalaron en mi durante todo el recorrido. El resultado fue que ni me enteré del calor sofocante del que tanto se ha hablado en esta edición. Seguramente la más dura para el corredor.

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Gritos de ánimo que se mezclan con música en directo. Gigantes altavoces que te regalan decibelios de rock tras pasar por la primera subida importante, con los que el famoso Pirata ondea con energía una bandera con una calavera y la Ikurriña. O el corredor vestido como en Sanfermines que, empujando un carro vestido de toro, te acompaña a ritmo de AC/DC y te empuja a seguir. Sanitarios vestidos de amarillo que se acumulan por todo el recorrido y hacen que te sientas protegido. Voluntarios, muchos voluntarios que asisten las mesas donde hidratarnos con agua e isotónicos. Algunos de ellos, niños, empezando a utilizar los valores bien transmitidos por sus padres y vecinos. Y las miles de manos de personas que aplauden a cada paso que dan los corredores sin importar las horas que pueden pasarse bajo el sol. Manos de niños deseosos de chocarlas con los corredores que te llenan de oxígeno emocional.

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Todavía sigo hipnotizado después de tres días y contento, muy contento, por haber participado en la 51 edición de esta popular Behobia. Ahora, querido amigo, déjame recordarte un fragmento del artículo Correr por sensaciones que escribí hace tiempo que decía así:

“Ser “runner” no es fácil, ni mucho menos. De todas formas hay personas que salen a correr sin reloj, con un calzado cómodo y a disfrutar de una jornada de deporte, donde el único objetivo es hacer ejercicio, que el cuerpo se sienta cómodo y sude para eliminar tensión y lo que es archiconocido como “toxinas”. Hay días que éstos se encuentran cómodos corriendo y el cuerpo les permite ir más ligeros en su carrera, otros días el cuerpo no tiene tanta alegría y reducen el ritmo hasta el punto que su cuerpo vaya cómodo, sin pensar si eso les va a hacer rebajar el tiempo de la carrera, pues ellos no llevan reloj. Finalmente, como todo el mundo cuando pasa por la meta, se toma el refresco isotónico correspondiente, ingiere los alimentos necesarios para rehabilitar al cuerpo en su pérdida de calorías y se van contentos para casa después de haber compartido una jornada con cientos de personas más practicando un ejercicio saludable como es hacer “running”. Estas personas corren por sensaciones. Como se suele decir… para gustos, colores.”

Siempre hay una intención en las cosas que uno hace y lo mejor y más sano es saber cuál es. Pues bien, he querido recordarte este fragmento para proponerte el reto de correr sin reloj la próxima carrera que hagamos juntos, la Jean Bouin, dentro de dos semanas. Disfrutar del placer de correr sin ningún otro objetivo de participar de la fiesta. ¿Aceptas?

Fotos: Javier Colmenero

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