Marc Bartra ha vuelto a quedarse fuera de la convocatoria de Luís Enrique para el encuentro de Liga de hoy frente al Levante. Y lo cierto es que  ver al canterano una y otra vez fuera de la lista empieza ser algo poco sorprendente.

Bartra debutó muy joven con Guardiola, jugó poco con Tito Vilanova, apenas contó para Gerardo Martino y ahora parece que con Luís Enrique sigue el mismo camino. Al menos en estos primeros partidos de temporada. Incluso en temporadas recientes en las que el Barça adolecía de la falta de centrales, Bartra no tuvo nunca el protagonismo esperado, puesto que Mascherano siempre fue la opción prioritaria para los diferentes entrenadores que han ocupado el banquillo blaugrana. ¿Por qué?

Lo cierto es que no lo sabemos. Ni siquiera podemos intuirlo. Desde que Guardiola se hizo cargo del Barça no sabemos –porque no lo vemos– cómo se entrena. Sí conocemos que el nivel de exigencia con el entrenador de Santpedor era muy alto, igual que con Vilanova, y también sabemos que con Martino ese nivel descendió, como han reconocido (a toro pasado, claro) algunos futbolistas. Ahora que Luís Enrique parece haber implantado de nuevo lo que muchos llaman la cultura del esfuerzo, cabe plantearse la pregunta: ¿es ese el problema de Bartra?

Piqué y Puyol siempre han hablado maravillas del joven central, pero algo tiene que estar ocurriendo para que ni uno solo de los cuatro últimos entrenadores que han dirigido al Barça –cinco, si contamos a Roura– haya apostado con fuerza por él. Se ha visto en estos inicios de curso que Luís Enrique no se casa con nadie, que administra los tiempos y los minutos como le viene en gana, y un buen ejemplo lo tuvimos en el partido de la Liga de Campeones frente al Apoel chipriota, donde cambió hasta 9 jugadores de su último equipo inicial.

Tradicionalmente, el Barça ha optado por hacer jugar juntos a dos perfiles de centrales distintos y complementarios. Uno, el representado por Puyol, responde al del central rápido, marcador y corrector, el salvavidas de un equipo volcado al ataque que con frecuencia desguarnecía sus espaldas. Un papel que ha desempeñado bastante bien Mascherano pese a no ser su ubicación natural en el campo. El otro perfil es el del defensa con buena salida de balón y con capacidad y coraje suficientes para poner en marcha en engranaje del Barça. Ahí, Piqué es el máximo exponente de un tipo de futbolista en el que también encajaría Bartra.

Entonces, si Piqué ha estado sentado en el banquillo en algunos partidos, ¿por qué no ha jugado Bartra? ¿por qué Luís Enrique ha preferido el tándem Mascherano-Mathieu en lugar de poner al catalán? ¿Qué ocurrirá cuando Vermaelen se incorpore con normalidad al grupo?

Es cierto, aún es pronto para sacar conclusiones, pero que el único partido como titular de Bartra haya sido contra la cenicienta del grupo de la Liga de Campeones, no hace presagiar nada bueno. Luís Enrique tampoco quiere dar explicaciones, como ha demostrado en todas las ruedas de prensa que ha ofrecido hasta ahora. Así que lo único que nos queda es esperar y confiar en que el técnico asturiano no sólo haya devuelto la exigencia a los entrenamientos, sino también la justicia.

Y si Bartra no juega, que sea porque no lo merece. Y no por otra cosa.