Barcelonismo en standby

Estábamos tan poco acostumbrados a una situación como ésta que habría que mirar bastante hacia atrás para encontrarnos con algo similar. En el tardonuñismo, la idea siempre era la misma: después de un éxito (o posible gran éxito) del máximo rival, se trataba de contraprogramar, de anunciar grandes fichajes o simplemente de ofrecer nombres para crear unas expectativas que llevarse a la boca.

No regresaba el Real Madrid a una final de la Champions desde hace doce años y el mundo se cae para el barcelonismo; un dolor incrementado porque los blancos salieron adelante en el peor de los escenarios y humillando al Bayern de Pep Guardiola, con lo que el tiro fue perfecto.

El gran reto es ahora del Barça. No parece dispuesta la junta directiva a regenerar el club desde unas elecciones, piensa que está legitimada y, sobre todo, siente la responsabilidad de que tiene que rehacer el proyecto de inmediato por lo que convocar unas elecciones sería una pérdida de tiempo cuando precisamente se trata de ganarlo.

Una hora después de que un excelso Real Madrid le marcara al Bayern en Múnich tantos goles como encajó allí mismo el Barça hace un año, el nombre de Luis Enrique resuena con fuerza como nuevo entrenador del año próximo. Tres millones de euros de cláusula, a negociar con el Celta, serán el primer escollo. Necesita el Barça alguien que marque el paso y Zubizarreta ha pensado en un tipo que puede ser respetado y es conocido en el vestuario, alguien con carácter que ha sabido sacar adelante un proyecto modesto como ha sido el del Celta, pero que fue cazado en la red de Totti cuando le encomendaron una tarea de más alto nivel.

Esa es la duda, la misma duda razonable que tuvimos cuando Joan Laporta anunció hace seis años que Josep Guardiola iba a ser el sustituto de Frank Rijkaard y muchos nos llevamos las manos a la cabeza. No sé cómo trabaja Luis Enrique y desconozco si sus equipos juegan bien al fútbol -solo seguí parte de la campaña del ascenso a Segunda con el Barça B-. La única referencia que me viene a la cabeza son sus últimos años en el vestuario del Barça, su carácter y sus relaciones con los medios de comunicación, algo que está documentado en el gran mundo que es Google.

Toca rehacer el proyecto por convicción y por obligación, pero también con método. Elegir el entrenador dará una idea del camino a seguir, de común acuerdo con la dirección técnica decidir a qué jugadores traer y quienes ya no tienen sitio. Escuchar ofertas por futbolistas con cartel y que ya pueden haber cumplido una etapa en el Barça. Mientras, el barcelonismo permanece a la espera. El Camp Nou tan solo es un rumor, el de los aficionados adormecidos que contemplan las maniobras sin pronunciarse como si presenciaran un espectáculo del que ellos no forman parte.

Es un momento culminante. Como en otras muchas ocasiones hay que rehacer el proyecto, mirar hacia la cantera y abrir el talonario antes de que la FIFA vuelva a poner nuevas trabas. Eso será lo más complicado: encontrar a las personas adecuadas para liderar el nuevo Barça. ¿Las tenemos?

Comparte este artículo

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos