El Barça se estrella ante el Cádiz

El Barça se ha gripado. Si los últimos partidos de Liga ya habían mostrado síntomas de decaimiento que se habían salvado con los resultados, ya no queda ni eso. Hoy, Un Cádiz necesitado se llevó los tres puntos (0-1) aprovechando la falta de acierto local en punta y los errores atrás.

El retorno del Barça a un Camp Nou libre ya de aficionados alemanes se preveía incierto. La eliminación del jueves santo a manos el Eintracht, la invasión de sus aficionados y la victoria in extremis del Real Madrid en Sevilla para prácticamente sentenciar la liga no hacían prever nada bueno en la noche del lunes de pascua.

Ante las bajas del lesionado Piqué y del sancionado Araujo, Xavi colocó en el eje de la defensa a Éric García y Clément Lenglet, autores de los dos últimos penaltis sancionados contra el equipo. La ausencia de Pedri, probablemente para lo que queda de temporada, hizo que Busquets, Frenkie de Jong (muy gris) y Gavi ocuparan el centro del campo, mientras que Memphis daba descanso a un Aubameyang que lo había jugado prácticamente todo desde su llegada.

Arrancó bien el Barça, sabedor de la poca exigencia de un rival con poco que perder en uno de esos días que quienes trabajan por eludir el descenso descuentan del calendario. En esa situación, Dembélé fue el encargado de llevar el peso ofensivo del equipo, desbordando una y otra vez a Espino y equivocándose, también una y otra vez, a la hora de decidir.

Aun así, en los pies del francés estuvo la oportunidad más clara de los locales, cuando en una internada por la banda derecha, llegó a la línea de fondo y estrelló el balón en el poste izquierdo de la portería de Ledesma. Entre esa ocasión y la siguiente, también un tiro de Dembélé que rechazó el portero cadista, transcurrieron treinta y cinco minutos en los que el Barça se movía bien pero no terminaba de inquietar el marco rival.

Pero fue un Cádiz repleto de suplentes quien gozó de la oportunidad de gol más clara gracias a una contra que Lucas Pérez remató desde el área pequeña a la zona de la hoy desierta grada de animación. No perdonaría el atacante visitante la segunda ocasión nada más comenzar la segunda parte, aprovechando para poner el 0-1 en el marcador gracias a un error en la construcción de Jordi Alba, otro en la salida aérea de Ter Stegen y la pasividad de los centrales.

La respuesta de Xavi fue sustituir a Memphis por Aubemeyang, primero, y sacudir después el equipo retirando a Lenglet y Frekie de Jong para dar entrada a Luuk y Adama. El delantero cedido por el Sevilla remató de cabeza a las manos de Ledesma en una de sus primeras acciones, pero en esta ocasión no pudo evitar el tropiezo azulgrana.

Sin demasiadas ideas y con más corazón que cabeza, el Barça rompió su casi inmaculada estadística en la segunda vuelta de la Liga y perdió contra un equipo serio, con la calidad justa pero el hambre de quien sabe que se juega su futuro en primera división. Bien hará el equipo en afilar los dientes para afrontar la recta final de un torneo que debe consolidar su puesto en la próxima Liga de Campeones. Y para eso es preciso cambiar una dinámica claramente descendente en términos de juego.

Foto: FC Barcelona

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