Con la Liga liquidada salvo catástrofe, superado el siempre complicado parón de selecciones y tras el anticipo de la final de la Copa del rey que se resolverá en breve, es momento de analizar las opciones del Barça en la Champions League.

Lo cierto es que los números no engañan y hoy por hoy el Barça tiene menos punch que antes, pero no es menos cierto que este equipo es muy difícil de batir y se ha acostumbrado a no perder, incluso con actuaciones oscuras cómo la del sábado en el Sánchez Pizjuán.

El bajón de rendimiento ante las ausencias de Busquets y Messi fue inquietante. La actuación de Paulinho fue más inquietante aún. Hay jugadores que se sienten suplentes y faltos de confianza, lo socialicen o no, mientras que el desempeño de algunos titulares-titularísimos dejó bastante que desear.

La ausencia de Busquets provocó toda una cadena de desconexiones. La salida de balón fue un auténtico calvario como se vio en el segundo gol del Sevilla, que vino precedido de un mal pase de Paulinho hacia atrás, cuando el equipo andaluz se hallaba en fase de ataque. Errores de interpretación en la partitura en alguien que participa tanto del juego por el recorrido que tiene, resultan difíciles de compensar en defensa. Por contra, su gran baza son las apariciones en ataque, donde se muestra como la mejor opción tras el dúo Messi-Suárez.

La alternativa favorita a Paulinho en un 4-4-2 es André Gomes, suplente ayer y de cuyos miedos/complejos se ha hablado recientemente.

Si hablamos de un 4-3-3, la única opción es para Dembélé, quien disfruta en los espacios abiertos pero se muestra falto de precisión en las distancias cortas. Su punto a favor es que parece haber recobrado la ilusión tras el complicado curso de lesiones que le ha llevado hasta aquí.

Atrás, se echa en falta más presencia de Semedo, jugador del que se esperaba pudiera ser titular indiscutible, liberando de su esclavitud a Sergi Roberto, jugador –este sí– que sabe interpretar la partitura de cualquier obra, pero sigue condenado romper líneas en diagonales infinitas.

La nota positiva la puso una vez más un Messi en cuarto creciente, al que no se le apreciaron muestras de los problemas físicos que le han apartado de los dos ensayos con Argentina. Su sola presencia bastó para sanar a un grupo de pecadores de la Estepa. Ojalá sirva también para salvarnos de los romanos.