¿Más que un club?… ¡No seáis estúpidos!

La semana pasada, concretamente el día 3 de julio, el tabloide británico ‘Daily Mail‘ sorprendió con un artículo en el que criticaba con inusitada dureza al FC Barcelona. ‘¿Más que un club? ¡No seáis estúpidos!’ titulaba el diario poniendo en duda los valores del club azulgrana.

Desde una perspectiva propia, barcelonista, podría tomarse el enunciado del Daily Mail como un ataque y un insulto gratuito al Barça. Entrando en materia, empiezan a acumularse en los últimos tiempos motivos para pensar que, quizá, ese carácter que se acuñó en años pasados esté ciertamente ya pasado de moda.

Lo sucedido con Txema Corbella (un don nadie en el universo mediático pero una personalidad mayúscula en la intimidad del Barça) es el último capítulo de un rosario de decisiones y hechos que colocan a la entidad en un escenario muy alejado de esa personalidad intangible.

El Barça, que durante tantos años se vanaglorió de ‘no manchar la camiseta‘, decidió un buen día hacerlo. Pero, en una decisión que provocó la admiración del mundo mundial, dio el golpe colocando en su pecho no una marca comercial, sino el logotipo de Unicef. Aquel espacio por el que pagaba, está hoy ocupado por Qatar Airways. Más aún, a la aerolínea le acompaña la empresa turca Beko en la manga y la norteamericana Intel en la camiseta. ‘Parecemos un equipo mexicano’, se ha llegado a escuchar…

Claro que hay otros muchos casos que manchan la imagen idílica del club en los últimos tiempos. Desde la opacidad en los contratos de Neymar que le tienen pendiente de los juzgados y hasta la condena de la FIFA por el fichaje de menores, el Barça está en un escenario que no pudo imaginar, con un ex presidente imputado y un presidente pendiente de imputar…

Y a ello se suman estrafalarios actos como el protagonizado con Abidal, renovado en diciembre y despedido en mayo, la enemistad con Pep Guardiola, el despido de Emili Ricart, el caso de Juanjo Brau (¡cuyo anuncio lo acabó haciendo Messi en persona!), la salida de Guillermo Amor y, de momento y como último capítulo el caso de Txema Corbella.

Ya hay quien habla de Pepe Costa o Carles Naval como próximas víctimas de esta extraña purga. Y no hay que olvidar que el primero de todos, haca ya cuatro años, fue Johan Cruyff, una personalidad que por encima de filias y fobias debería ser (¿o no?) intocable en el universo del Barça.

Sin que venga mucho a cuento, hace tres años y medio, de la noche a la mañana y razonándolo en que toda la actividad deportiva se había trasladado a Sant Joan Despí, la directiva convirtió el campo de La Masia en un parking. Un campo pequeñito y hasta destartalado, sin las medidas reglamentarias… Pero legendario en el imaginario barcelonista.

El lugar en el que entrenaron desde Neeskens y hasta Ronaldinho, el campo en el que lloraron el secuestro de Quini, lanzó sus pases Schuster, nació el Dream Team o un día Cruyff llamó a Guardiola. Aquel crío que dormía en la antigua residencia y que, como tantos otros, lo primero que veía al levantarse era, antes del imponente Gol Nort del Camp Nou, el lugar donde entrenaron los ídolos que hicieron historia.

La Masia es hoy un parking. Nada más. No hay en ese lugar ni una triste mención a lo que fue. Y da que pensar que algo se está perdiendo de manera irremediable en el universo del Barça que fue y quizá ya no es.

¿Més que un club?

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