Ganando a los incrédulos

Lo admito, era uno de los incrédulos. No creí en este equipo que tenía una excesiva dependencia de Leo Messi y poca cintura táctica. Dudé hasta enero por su incapacidad para solventar los grandes partidos, por su incapacidad para generar futbol y por esa fragilidad que aparecía, especialmente, fuera del Camp Nou, pero todo ha cambiado.

Aún tengo alguna duda, como las que aparecieron después de aquel partido ante el Valencia en el que se volvieron a desnudar todas las carencias de los azulgrana, pero lo que es incontestable ahora es la capacidad de competir. La chispa que se produjo después de aquella derrota en Anoeta ha llevado al Barça a estar a nueve partidos de conseguir el triplete, sí amigos, una quimera si echamos la mirada atrás y comprobamos la trayectoria en esta temporada.

El equipo ha crecido en defensa, tiene dos porteros magníficos y una de las mejores delanteras que ha tenido nunca, pero todo ha empezado a funcionar cuando los centrocampistas han curado sus tortícolis de tanto seguir el balón arriba y abajo sin intervenir en el juego y han podido poner la pausa en el juego. Busquets e Iniesta son el paradigma de la mejora, también Xavi que sigue dando clases magistrales cada vez que aparece en escena.

En cuanto se han comprobado las mejoras y, especialmente, el equipo se ha dado cuenta de que puede ganar los partidos sin contar con la mejor de Leo Messi, las opciones del Barça se han disparado. En las dos últimas eliminatorias de Champions, el Barça ya no ha necesitado al Leo goleador, le ha bastado con otra versión, la de apoyo a los centrocampistas -antaño con tortícolis- para situar el balón en el centro del debate: en la media.

Y así Neymar ha brillado ante el París Saint Germain y Luis Suárez frente al Manchester City. El brasileño y el uruguayo se han destapado y de esta manera también las opciones del Barça.  Las posibillidades de éxito del equipo (finalista en la Copa, semifinalista en la Champions y líder en la Liga) se observan a partir de la última actuación ante el Espanyol, donde el equipo ofreció la mejor actuación de la temporada,  a pesar de que el calendario está a punto de cerrar el mes de abril.

El Barça ya no es el de Mascherano, como lo fue durante muchas jornadas, sino de los jugadores creativos y de la tripleta de matadores. Y es que entre los tres batirán todos los récords goleadores establecidos. A nueve partidos para el triplete -cinco de Liga, tres de Champions y la final de Copa-, entre Messi, Neymar y Suárez suman 97 goles, a tres de la centena, marca histórica establecida por Leo, Eto’o y Henry en la campaña 2008-09, la del triplete.

Messi ha sumado 47 goles (36 en Liga, 8 en Champions y 3 en Copa), Neymar lleva 31 (19,6,6) y Suárez 19 (11,6, 2). En la campaña 2010-11, la tripleta de delanteros (Messi, Pedro, Villa) sumó los mismo tantos (52,22,23), y en la 2011-12 había conseguido 98 con Alexis sustituyendo a Villa (72+11+15).

La duda estriba en si el equipo mantendrá este magnífico tono hasta el final de la temporada. De momento es el equipo que mejor fútbol hace y el más fiable, pero a estas alturas, cualquier error penaliza al máximo. ¿Será una temporada de triplete?

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