Barça y FIFA o el riesgo de creerse más guapos

«Establecemos reglas para los demás y excepciones para nosotros»

François de la Rochefoucauld

Casi cinco meses después de recibir el primer palo de FIFA en forma de imposibilidad de fichar futbolistas, el FC Barcelona sigue equivocando el foco de su estrategia defensiva. El comunicado emitido ayer que hablaba de “una resolución que atenta contra el espíritu de nuestra Masía” es un buen ejemplo de ello.

Siguen desde los servicios jurídicos y desde la directiva empecinados en ver en la sanción un ataque a un modelo formativo único e inmejorable en lugar de reconocer la falta, que no es otra que el incumplimiento de la normativa vigente en la contratación de futbolistas menores de 18 años. Y por ahí no hay nada que hacer.

En abril, cuando todo este asunto saltó a la luz, desde las más altas instancias del Barça se dejo caer, de forma más o menos velada, que la acusación era cierta pero que el proyecto blaugrana merecería estar fuera de esa normativa. Cualquiera que conozca mínimamente cómo funciona ese modelo estará de acuerdo en que si hay un centro que cuida todas las facetas de los niños que llegan con la intención de ser futbolistas, ese es La Masía.

Sin embargo, la excelencia en esas prácticas no puede conducir a quienes la gestionan a la soberbia y a la arrogancia. Es bien cierto que con frecuencia tendemos a pensar que no tiene nada de malo saltarse aquellas normas que no nos gustan si lo hacemos sin dañar a nadie, tan cierto como que el mero hecho de contravenirlas implica un riesgo. Y al Barça le han pillado con el pie cambiado; con la mejor intención, seguro, pero infringiendo una norma elaborada por una organización, la FIFA, que redacta todas las que forman parte del juego en el que se desenvuelve el club. Y ahora lo paga.

La frase del vicepresidente Manel Arroyo en las que afirmó que iban a revisarse “todos los procesos que hacemos en el club para mejorar en lo que sea necesario” es lo más lejos que se ha llegado en el club, más allá de cargarse a Albert Puig y Guillermo Amor y pensar que ya tenían las cabezas de turco adecuadas.

En materia de leyes todo es interpretable y no son pocas las ocasiones en que dos jueces fallan en dos asuntos similares de forma distinta. Pero mucho nos tememos, y eso lo saben también los servicios jurídicos del club, que si el recurso al TAS se basa en la excelencia de La Masía no hay nada que hacer, puesto que la sanción se aplica a causa de la transgresión de la ley.

El FC Barcelona tiene desde hace unos meses un director de Relaciones Institucionales en la persona de Albert Soler. Un nombramiento que llega tarde en este caso pero que puede venir bien para recuperar la política de pasillos y el peso que en su día tuvo el club en los organismos internacionales. Retomando esa senda es posible que los responsables del Barça se den cuenta que eso de las “reglas para los demás y excepciones para nosotros” no es el camino adecuado. Y menos a toro pasado.

Foto: Sport.

Comparte este artículo

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos