Cinco años del 2-6

Cuando hablamos de los triunfos históricos del Barça frente al Real Madrid, el número 5 cobra protagonismo. El 0-5 del Santiago Bernabéu, el 5-0 del Dream Team (encajado también poco después) o el del 29 de noviembre de 2010 frente al Madrid de Mourinho –en uno de los partidos más parecidos a la perfección que se recuerdan– forman parte ya del imaginario culé.

Pero si hay un encuentro que dejó huella tanto entre el barcelonismo como en los madridistas, ese fue el disputado el 2 de mayo de 2009 en el Bernabéu. Hace hoy justamente cinco años.

El 13 de diciembre de 2008, el Barça vencía en el Camp Nou al Madrid de Juande Ramos por 2 goles a 0 en un partido recordado por la dureza que los jugadores blancos emplearon contra Leo Messi, alternándose en las entradas para evitar las tarjetas. Aun así, un gol de Samuel Eto’o y otro del crack argentino derrotaban a los merengues y ponían tierra de por medio en la clasificación. A partir de ese día, el Real Madrid enlazaba toda una vuelta de magníficos resultados, reduciendo la ventaja azulgrana a sólo cuatro puntos antes de recibir al once de Guardiola en su estadio.

Aquel 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid, Pep decidió alterar la posición de sus jugadores sin modificar para ello el 4-3-3 clásico del equipo. Le bastó al de Santpedor con situar a Messi como falso delantero centro para descolocar por completo al Real Madrid, que esperaba poder frenar al argentino en la banda, hasta entonces su ubicación habitual.

Pese a todo el Madrid dio primero cuando Higuaín anotó el 1-0, pero aquello no fue más que un espejismo. El gol sirvió para espolear al equipo, que ofreció un festival iniciado con el empate de Henry, continuado por el testarazo de Puyol a la salida de un córner –con beso a la senyera incluido– y redondeado antes del descanso por el 1-3 de Messi.

Celebrating-the-Set-in-Madrid

Tras la reanudación, Sergio Ramos marcaba para los locales, pero el baile blaugrana continuaba imparable con un Xavi superlativo, un Henry goleador, un Messi deslumbrante y un Gerard Piqué que, ya en los últimos minutos, encendía el luminoso del Bernabéu con un resultado nunca visto antes.

El Barça certificaba aquel día, antes incluso de ganar su primer título, que estaba en posición de hacer historia. Pocos días después llegaría la victoria en la final de la Copa del Rey, el título liguero y el éxtasis en la Champions League con el triunfo en Roma.

Dice el tango “que veinte años no es nada”, y seguramente tenga razón. Pero hay ocasiones en que un lustro parece una eternidad tan grande como la que alcanzó aquel equipo. Hoy toca recordarlo.

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