Barça-Bayern: se acerca la tormenta perfecta

El sorteo ha querido que Barça y Bayern de Múnich se disputen una de las plazas para la final de la Champions League de Berlín. Uno de los dos FCB estará el 6 de junio sobre el césped del Olympiastadion de la capital alemana después de superar una eliminatoria que, a priori, es más que espectacular.

Un enfrentamiento entre catalanes y bávaros ha sido siempre un duelo de altura, pero a nadie se le escapa que en esta ocasión es algo especial. Desde la llegada de Pep Guardiola al banquillo muniqués gran parte del barcelonismo deseaba evitar el reencuentro con el técnico que llevó al equipo a la cima más alta de su historia con la misma vehemencia con que otra parte, seguramente menos cuantiosa, lo buscaba.

GUARDIOLA
Guardiola y Luis Enrique se enfrentarán en semifinales.

Tras cuatro años de tregua forzada, buena parte de la opinión publicada desenfundó todo su arsenal en cuanto vio al de Santpedor fuera del Camp Nou. Inexplicablemente vivos pese a morderse durante todo ese tiempo su venenosa lengua, la rabia afloró con más violencia que nunca y cualquier excusa, hasta una tontería como un pantalón roto, sirvió para disparar contra Guardiola. El dislate llegó a tal extremo que algunos incluso le acusaron de facilitar la victoria del Real Madrid en la última edición de la Liga de Campeones tras caer con estrépito ante los blancos en lo que el propio técnico calificó, como explica Martí Perarnau, de “cagada”.

Al margen de lo pasado, uno siente que lo que está por venir va a ser mucho más duro. Desde hoy y al menos hasta que se resuelva la eliminatoria el día 12 –si no más allá, que tampoco sería raro– vamos a asistir a la tormenta perfecta. Aparecerán titulares punzantes, columnas insidiosamente malintencionadas, rumores extraños y los consabidos repartidores de carnés de barcelonismo, tan de moda en los últimos años y en especial desde que Guardiola dejó el banquillo culé.

Si les va la marcha, que disfruten ustedes del lodazal en que va a convertirse todo el entorno culé. Si, por el contrario, prefieren afrontar esto como lo que es –fútbol, cargado de emociones, sí, pero fútbol al fin y al cabo– harán bien en prepararse para rellenar la tinaja donde guardan la paciencia, porque va a resultar difícil no sorprenderse con todo lo que vamos a leer, escuchar y ver en los próximos días. Y no en Madrid, donde sería hasta comprensible, sino en Barcelona, donde el fuego amigo causa más bajas que las agresiones externas, que generalmente –vive la Cope– se quedan sin respuesta.

Señor, protégeme de mis amigos, que de mis enemigos me ocupo yo…

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