El Barça apunta a la final de Turín

Un vendaval. Eso es el Barça de Jonatan Giráldez, un equipo capaz de hacer que el espectador del Camp Nou rememore un juego que otros conjuntos de la casa siguen buscando. Hoy, sobre el césped del templo blaugrana, el once local desmembró sin piedad al que, a priori, era el rival más serio, uno de los pocos capaces de hacerle frente en su camino hacia la final de Turín. Con nuevo récord mundial de asistencia a un partido de fútbol femenino (91.648 espectdores), el Wolfsburgo volvió a Alemania derrotado sin paliativos (5-1).

En cuanto la árbitra portuguesa ordenó el inicio del choque, el Barça dejó claro que tenía un objetivo claro: la final de Turín. No había transcurrido aún el primer minuto cuando Rolfo puso a prueba a la portera alemana. Era el preludio de lo que ocurriría apenas sesenta segundos después, cuando la sueca lanzó una falta y metió un balón profundo para que Aitana Bonmatí batiera a Schult por primera vez.

Entre ese tanto y el espectacular gol de Graham Hansen transcurrieron apenas seis minutos, tiempo más que suficiente para ver que el Barça había preparado a conciencia el encuentro. Jennifer Hermoso, teórica delantera centro, bajaba al centro del campo para situarse en el vértice del rombo, arrastrando a las centrales y creando huecos para que una espectacular Crnogorcevic a la que solo le faltó marcar, aterrara a las defensas alemanas.

Hermoso tuvo su premio al filo de la media hora cuando remató una excelente jugada de Marta Torrejón justo cinco minutos antes de que Alexia, siempre Alexia, redondeara el resultado para irse al descanso con un 4-0 en el marcador.

Pero más allá del resultado, tan inapelable e indispensable para viajar a Wolfsburg con una cierta tranquilidad, las sensaciones eran inmejorables. El líder de la Bundesliga caía viendo cómo el Barça remataba once veces entre palos en el primer acto ante el delirio de un enfervorizado Camp Nou.

El segundo tiempo se inició con un disparo de Rolfo que salió ligeramente desviado pero dejaba claro que el equipo no tenía intención de relajarse. Tanto fue así, que Schult debió emplearse a fondo tras un tiro de Marta Torrejón apenas un minuto después que Crnogorcevic viera cómo su gol a la salda de un córner era anulado por fuera de juego.

El Wolfsburg dio un paso atrás y comenzó a tapar las grietas en defensa, fiando cualquier opción a alguna salida en contraataque. La encontró en el minuto 71 tras una pérdida azulgrana en ataque y la holandesa Jill Roord no perdonó y redujo distancias.

Giráldez refrescó el equipo dando entrada a Oshoala y a Claudia Pina que reaparecían tras sus respectivas lesiones. Nada más pisar el verde, la jugadora de Montcada estrelló un balón en el larguero y la nigeriana dispuso de dos claras ocasiones que no acertó a embocar.

Si el Barça no selló el pase definitivo a la final de Turín, la responsable tiene nombre, Almuth Schult, guardameta alemana que, pese a encajar cinco goles, evitó una sangría aún mayor. No pudo, sin embargo, evitar que la mejor jugadora del mundo hiciera subir el quinto gol blaugrana al transformar un grosero penalti. Alexia no falló y consolidó una diferencia que, salvo catástrofe, deberá llevar a su equipo a la segunda final consecutiva de la competición.

Foto: FC Barcelona

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