BALONCESTO

Portadas de Marca del día previo a la final de la Euroliga 2013 (izquierda) y del día siguiente.

Os voy a decir una palabra. Y escuchadla bien, porque de ahora en adelante va a ser muy importante: BA-LON-CES-TO”.

Cuando Pepu Hernández pronunció esa frase en una plaza de Castilla abarrotada y eufórica por el título mundial que había logrado la selección española que él mismo dirigía, seguramente la sentía. Un par de años después, cuando entrenaba al Joventut, tuve la oportunidad de entrevistarle en las entrañas del Pabellón Olímpico de Badalona. Hablamos del equipo, de su sensación tras el regreso a los banquillos después de aquel triunfo en Japón en un equipo que es, junto a su Estudiantes del alma, sinónimo de baloncesto.

Cuando acabó la entrevista y apagué la grabadora, le pregunté por aquella frase. Encendió un cigarrillo y me dijo que aquello fue un acto de reivindicación de un deporte que a nivel informativo acostumbra a no ser tratado demasiado bien. Y tenía razón.

Portadas de Marca tras la final de la Copa del Rey ACB de 2013 (izquierda) y 2014.
Portadas de Marca tras la final de la Copa del Rey ACB de 2013 (izquierda) y 2014.

Si nos detenemos a pensarlo, la cobertura informativa del deporte de la canasta en España es cualquier cosa menos correcta. Probablemente no ayude que la temporada regular de la ACB se haga larga y tediosa, que lo es. Y seguramente vivir a la sombra del fútbol convierta en una quimera la pretensión de otorgar al baloncesto la relevancia que merece.

En los medios de comunicación españoles, la NBA no es más que una competición que se mide por los puntos, rebotes y asistencias de los hermanos Gasol, Ricky o Calderón. Da igual si un tipo apellidado Durant realiza una exhibición tras otra o si otro llamado LeBron James se acerca a los registros de un mito como Michael Jordan. Lo que importa es lo que han hecho ‘los nuestros‘. Los amantes de la liga norteamericana saben que les queda el reducto de las transmisiones de madrugada, las revistas especializadas o la diversidad de publicaciones digitales –algunas muy buenas– sobre la NBA, porque para los diarios de siempre, los de papel, es una liga semiclandestina.

¿Cuestión de lejanía? Es posible. De hecho, la proximidad a una noticia es uno de los factores que despiertan el interés de los consumidores de información.

Pero entonces, ¿qué ocurre con la Euroliga? ¿Y con la Copa del Rey? Pues, básicamente, lo mismo. Se trata de dos competiciones que sólo sirven para ensalzar las victorias consecutivas de un equipo, para apuntarse al carro del triunfo ante una posible final o para ocultar una derrota en un rincón de la portada. Cada año tenemos más de un ejemplo que puede aplicarse a prácticamente cualquier deporte que no sea el fútbol.

Portadas de Marca del día previo a la final de la Euroliga 2013 (izquierda) y del día siguiente.
Portadas de Marca del día previo a la final de la Euroliga 2013 (izquierda) y del día siguiente.

Negar que vivimos en un país futbolero sería absurdo. Pretender que las portadas hagan justicia al segundo deporte del país, ingenuo. El panorama que tenemos es el que es: el cuerpo de letra de un titular puede ser gigantesco en caso de victoria o quedar en un mero subíndice si un equipo pierde. Y eso vale tanto para la prensa deportiva de Madrid como para la de Barcelona, que hoy apenas dedica un recuadro a la final de Copa de ayer.

Acabó la Copa y ganó el Madrid. A partir de hoy, el BA-LON-CES-TO entrará en un profundo letargo hasta mediados del mes de mayo y volverá a ser un deporte Guadiana hasta que Milán acoja la Final a 4 de la Euroliga. Siempre que llegue ‘uno de los nuestros’ o, mejor dicho, que llegue el ‘nuestro’ adecuado.

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