El Atlético, un hueso difícil de roer

Un Barça-Atleti siempre fue sinónimo de espectáculo, goles, diversión y sobre todo descontrol, borbotones de descontrol. Esto ha cambiado en los últimos años hasta llegar a la extrema igualdad de los seis enfrentamientos de la temporada pasada. Cinco empates, dos de ellos sin goles y una victoria por la mínima para los colchoneros son el bagaje de tensión y sufrimiento en los que se han transformado los duelos entre ambos equipos.

El Atlético de Madrid se ha convertido en una dura y enorme roca de roer. Ni lo intenten. Granítica cohesión de un equipo que no se amilana tanto si va por delante en el marcador, si se pone por detrás, si tiene que conseguir su pase de clasificación en Champions en tierras londinenses o si se ha de jugar el campeonato liguero, nada más y nada menos que con el FC Barcelona y en campo rival. Ni medio temblor; su ejecución es siempre la misma.

El Cholo Simeone ha conseguido lo que en su día tantos éxitos proporcionó en Can Barça de la mano de Pep Guardiola: un grupo por encima de las individualidades. Es indiferente si cada temporada se vende la Joya de la Corona en la delantera o si se van varios estandartes de la defensa. El grupo es lo primero. Si hay que sustituir a un fino artillero como Falcao por un guerrillero como Diego Costa, se reemplaza e incluso el rendimiento es superior. Si ese guerrillero y dos de los baluartes del grupo campeón emigran bajo los efluvios de las libras rusas de Abramovich, no sucede nada. Se recompone y vuelta a pelear.

Los rojiblancos son sinónimo de sufrimiento para los dos grandes de la Liga. Esa histórica irregularidad colchonera se ha transformado en un reloj de precisión suizo adornado de la garra y el carácter argentino del Cholo. Comandado por Godín en defensa, capitaneado por Gabi como si fuera la misma reencarnación del Cholo y acompañando siempre su vera por Koke, un jugador de tan sólo 23 años y oscuro objeto de deseo culé con gran parecido sobre el terreno de juego a Xavi Hernández. Todo ello aderezado con las magia del turco Arda Turan, les basta y sobra para poner en jaque el eterno duopolio de la Liga Española.

Mucho tendrá que bregar la media culé, otrora la envidia del mundo entero y hoy por hoy, por mucho que se empeñen los gurús de la ciudad condal en señalar a los centrales, punto de debilidad de este FC Barcelona, para derribar el santo sanctórum del Cholismo, su centro del campo. La medular que consiga manejar y controlar esa zona noble del campo tendrá gran parte de la partida ganada.

Otro de los puntos clave del choque será elegir la banda con la que entrar al fortín. Si en la ida de la Champions el conjunto culé se empeñaba una y otra vez en entrar con Neymar por la izquierda, la banda más asequible este año es la contraria, la izquierda pero rojiblanca. La marcha de Filipe Luis ha abierto una vía de agua, el verdadero punto de debilidad por el que Messi junto a Dani Alves deberían de desarbolar las entrañas colchoneras.

El partido no diferirá mucho de lo visto en Copa el miércoles frente al Madrid, dos líneas de cuatro bien plantadas, con Griezmann y en este caso Mandzukic presionando la salida del balón para salir como una manada de lobos a la contra. En la segunda parte, cuando uno de los atacantes aparezca desfondando, más madera, el Niño pescando una vez más en su estadio talismán en busca de esos espacios libres a las espaldas de Piqué y Mascherano, como ocurrió el día del Chelsea.

Y si en algún momento piensan que el Atlético sufre atrás con las embestidas culés, se equivocan, es su hábitat natural. Mueven y mueven ambas líneas de cuatro en paralelo hasta que la delantera atacante roza el pasivo Así una y otra vez y vuelta a empezar. No se desquician, son machacones e insistentes como si de un equipo germano se tratase. Si el resultado no es favorable, recuerden que la máxima del Cholo es ir partido a partido y luchar por los puesto de Champions frente a Sevilla y Valencia. El Atlético de Madrid sabe que Luis Enrique y el Barça se la juegan a una carta: ganar o ganar. Y tendrán que ir a por ellos, el plan perfecto para los rojiblancos.

¿Qué más se puede esperar? Goles, lo dudo mucho. No los esperen.

Comparte este artículo

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Share on pinterest

Artículos relacionados

Artículos recientes

Síguenos