El Real Madrid ha ganado por la vía rápida una final de Liga en la que tuvo menos problemas, muchos menos, que en las semifinales, donde el Valencia le llevó al límite en tres de los cuatro partidos. El Barça solo ha llegado con opciones, pocas, en el tercero, jugado en el Palau y en el que un tercer cuarto espléndido le ha permitido competir casi hasta el final y perder por 85 a 90, algo que al descanso parecía casi imposible.

El Madrid ha ganado por su acierto en el juego exterior. En los momentos más complicados, los dos Sergios y Carroll, más la intendencia de Nocioni y Maciulis, metían triples que terminaban con la moral del Barça. Algunos de esos tiros eran inverosímiles, pero casi todos estaban bien tirados después de ataques jugados con calma y buscando al hombre libre con un pase extra siempre que facilitaba el tiro.

En el Barça solo Ante Tomic, el mejor pívot de Europa, a quien se le acusa injustamente de falta de carácter, podía competir al mismo nivel. Él fue quien ayudó a que el Barça aún pudiera soñar con la remontada, ya que al descanso la diferencia era de 14 puntos. Nadie en el Madrid podía pararle, aunque no les preocupaba, ya que el acierto culé desde el perímetro era nulo. La causa, solo una: la falta de confianza. Jugar todo el año sin roles en el perímetro ha causado eso, pero tiempo habrá para analizarlo.

Sin nada que perder, sin miedo, el Barça ha salido en el tercer cuarto liberado y ha jugado los mejores minutos en tiempo. Ataques ordenados, con sentido, tiros abiertos fruto del juego colectivo y una defensa decente. Cuando al Madrid ha entrado en un pequeño bache, el Barça se ha visto por delante en el marcador. Pero un triple en el último segundo de posesión del tercer cuarto desde 10 metros de Sergio Rodríguez ha escenificado lo que ha sido el año en el basket.

El Madrid siempre ha tenido respuesta cuando más la necesitaba. Esa respuesta la han dado múltiples nombres. Rodríguez y Llull la mayoría de veces, pero también secundarios como Rivers o Carroll o veteranos como Nocioni. Rudy en menor medida, pero también estaba ahí. Un arsenal inmenso de talento que, muy bien dirigido por Laso, ha terminado por hacer claudicar al buen Barça que se ha visto en la segunda mitad.

Carroll ha sido el hombre quien ha finiquitado la resistencia de los de Pascual, con canastas con la mano en la cara del defensor, con triples abiertos o con penetraciones. Daba igual, siempre se supo importante y conocedor de su rol. Laso ha tenido a toda su plantilla enchufada durante todo el año y sus jugadores se lo han reconocido. Seguro que se estará preguntando que hubiera pasado si el año pasado no hubiese llegado con Mirotic en su contra.

Pero ya da igual. Seguro que le compensa la derrota de la temporada pasada habiendo hecho algo histórico para la sección en el curso siguiente. Duele, y mucho, llevar años disfrutando con el juego blanco pero es así. Solo desear que en Can Barça se tenga una idea y se apuesta de verdad por ella, que termine el cortoplacismo y que Florentino Pérez no se mire en el baloncesto para hacer lo mismo en el fútbol. Aunque es difícil, Floren cree que de fútbol sabe…