700 veces Xavi

Al cabo de 5.631 días, en el partido número 24 de su 16ª temporada en el primer equipo, Xavi cumplió los 700. Cifra redonda en la historia de un jugador ejemplar, majestuoso y que representa mejor que nadie la cultura futbolística del club que le reclutó en julio de 1991, con apenas once años y en plena efervescencia del Dream Team.

Cuando Xavi llegó al Barça Guardiola sumaba cinco partidos oficiales con el primer equipo y nadie podía ni imaginar que siete años después, en Mallorca, Louis van Gaal daría el espaldarazo al de Terrassa en Mallorca, en aquel partido de Supercopa al que no acudió Pep por una lesión que le mantuvo alejado del fútbol varios meses. El cinco de diciembre de 1998, en Riazor, coincidieron ambos por primera vez en el campo. El Barça perdió aquel encuentro de Liga por 2-1 y el de Santpedor, en plenitud, entendió no mucho después que aquel joven estaba destinado a mejorarle.

La historia lo ha demostrado sobradamente. Guardiola se despidió del Barça el 24 de junio de 2001, con un triste empate copero ante el Celta coincidiendo con el partido número 100 de Xavi, a quien sustituyó al poco de comenzar la segunda mitad Iván de la Peña, señalado pocos años antes como el crack del futuro pero cuya trascendencia en los libros del Barça ha quedado solo en un apéndice. El llamado a la gloria era otro.

A la que Guardiola se marchó al Brescia e Iván regresó a la invisibilidad en la Lazio, la trascendencia de Xavi se catapultó en el Camp Nou. A las órdenes de Carles Rexach ya disputó 52 partidos en la temporada 2001-02, apoyado en la brega de Cocu y Gabri en un centro del campo que comenzó a hacer suyo sin pausa ninguna. Y así hasta hoy.

Protagonista involuntario pero indiscutible de los peores tiempos del Barça moderno, no se entiende en el siglo XXI este equipo sin la presencia de Xavi. A Cocu le acompañaron Mendieta y Davids brevemente hasta que Joan Laporta incorporó al club a Deco en 2004. Para entonces el de Terrassa sumaba ya 245 partidos en seis temporadas y con cinco entrenadores diferentes. A Van Gaal, su descubridor, le sucedieron Serra Ferrer, Rexach, Antic (con el retorno del holandés y la mínima presencia de De la Cruz) y Rijkaard. Y la oscuridad empezaba a dar paso a la primera era dorada.

Xavi, capital y mayestático en la época dirigida por Guardiola, fue un secundario de lujo en la de Rijkaard, en aquel equipo que recuperó las esencias del club, bajo la luz de Ronaldinho y el carácter de Deco. Apartado de los focos por una lesión que en 2006 le dejó fuera de los campos varios meses, la plenitud de su carrera se acercaba sin darse nadie cuenta. El derrumbe del bienio 2006-2008 le puso en la diana de no pocos críticos y, lo descubrió el mismo en una entrevista a Mundo Deportivo esta misma semana, provocó que estudiara una salida con destino al Bayern que Pep frenó en seco.

«Hubo una reunión con un técnico del Bayern y Branchini. Pep me cogió y me dijo que no me podía ir, que el Barça que tenía en mente giraba alrededor de unos jugadores determinados y que yo no podía dejar el club», admitió el de Terrassa. Aquello sucedió en la primavera de 2008, semanas antes de que a las órdenes de Luis Aragonés conquistase con España la Eurocopa y cuando acumulaba ya 420 partidos en el primer equipo azulgrana.

Tres veces campeón de Liga y una de Champions (aunque fuera de la final por la lesión), Xavi debió dudar entre comenzar una nueva aventura o acoger en primera persona el reto que le presentaba Guardiola. Messi ya apuntaba al liderazgo y él estaba llamado a ser sin discusión el mariscal. Aceptó el nuevo desafío… Y hasta hoy.

Entre 2008 y 2012 ganó 14 títulos participando en 208 partidos. Nunca menos de 50 por temporada y siendo capital en el mejor equipo de la historia. Desde Terrassa y hasta Tokio, el Barça se convirtió en un fenómeno global que no podía entenderse sin los giros de Xavi, sin su temple, sus pases milimétricos o discreto liderazgo en el campo, el vestuario y el entorno.

Se fue Pep  y le regaló a Tito Vilanova lo mejor de si mismo en cinco meses colosales, acaso en la mejor media temporada que se recuerda en el Camp Nou antes de que la enfermedad del entrenador coincidiera con esa caída al abismo de un Barça que tocó fondo en la maldita eliminatoria frente al Bayern. Siempre en primer plano, siempre protagonista, estuvo a las duras y a las maduras. Ahí se mantiene.

Con Martino nada ha cambiado. Si acaso su ascendente en el vestuario ha alcanzado el tope, donde se sabe a la sombra de Messi, pero en el campo es la imagen, indiscutible, de lo que fue, es y pretende seguir siendo el Barça.

No estaba previsto pero las circunstancias le empujaron al campo en Getafe. Acudió para completar la convocatoria y acabó siendo el personaje del día. Más allá de la lesión de Neymar, la figura de Xavi Hernández creció hasta el infinito al completar su partido 700. Hace mucho tiempo que dejó atrás a una leyenda como Migueli y se contempla difícil adivinar donde cerrará esta estadística. Cuando se habla de Nueva York, de Qatar o de mil cosas, él permanece ahí, impasible, dispuesto a seguir sumando records y convertirse en lo que ya es, el Barça en primera persona.

Llegó al Barça hace 22 años, cuando en el viejo campo de La Masía Johan Cruyff imponía su sello. Aquellos rondos míticos del Dream Team en el que ya se hacía un hueco Guardiola siendo él un niño que no imaginaba lo que le guardaba el destino. El, Xavi Hernández, lo engulló todo y tomó el relevo. Todo empezó de manera inconsciente y, curiosamente, con él al frente aquella filosofía se mantiene.

 Los números de Xavi

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Sus títulos en el Barça

  • 7 Ligas (1999, 2005, 2006, 2009, 2010, 2011 y 2013)
  • 2 Copas (2009 y 2012)
  • 6 Supercopas de España (2005, 2006, 2009, 2010, 2011 y 2013)
  • 3 Champions League (2006, 2009 y 2011)
  • 2 Supercopas de Europa (2009 y 2011)
  • 2 Mundiales de clubs (2009 y 2011)

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