El 6 naciones se tiñe de verde

Cincuenta mil almas se dieron cita en Dublín para asistir a uno de los eventos deportivos más importantes del año. Tras dejarse la garganta y ponernos a todos la piel de gallina cantando a todo pulmón los respectivos himnos, Hen Wlad Fy Nhadau por Gales y Ireland’s call por Irlanda, asistieron en directo a una auténtica lucha de titanes. Esta segunda jornada del Seis Naciones se preveía como la más determinante, pues las dos selecciones favoritas se enfrentaban directamente. Un choque frontal de trenes por conseguir ventaja de cara a hacerse con el campeonato y quién sabe si con el Grand Slam (lograr la victoria en todos los partidos del torneo).

Los dragones llegaban con la intención de mejorar la imagen dada ante Italia en la primera jornada, en la que sufrieron mucho para ganar 23-15 a la que a priori es la cenicienta del torneo, y que lucha por evitar la tan temida cuchara de madera (trofeo que se entrega al equipo que pierde todos los encuentros). Cuatro han conseguido los italianos en su historia. El reto para los galeses, ser la primera selección en ganar tres veces seguidas el torneo, desde que en el año 2000 dejó de ser Cinco Naciones con la incorporación de los azzurri.

Por su parte los del trébol venían como favoritos, tras barrer a Escocia por 28-6 y comandados por un Brian O’Driscoll que ansía despedirse a lo grande de la selección. BOD, uno de los mejores jugadores de la historia a quien hace poco dedicamos un artículo en am14, venía con la intención de repetir la victoria del año pasado en Cardiff. Victoria pírrica, pues no les sirvió para conquistar el torneo. Curiosamente, el único encuentro que ganaron los irlandeses fue contra la selección que se proclamaría campeona.

Empezó el match con unos buenos primeros minutos de la delantera galesa que con buena continuidad chocaba una y otra vez contra la defensa irlandesa, en la linea de 22 de los verdes. Pero fue un espejismo. El XV del trébol había salido dispuesto a no cometer errores y a jugar compacto y no dejaban pasar ni el aire. O’Driscoll realizó una incursión en campo contrario que continuó Kearney y la jugada acabó con un golpe de castigo de los galeses que transformó Sexton (3-0). 

La delantera de Irlanda se puso entonces a trabajar de manera espectacular, formando unos mauls compactos que ganaban metros y minaban la moral a los dragones rojos, placando y chocando con contundencia. Esta fue una de las claves del partido. Los verdes placaban perfectamente, sin involucrar a más hombres de los necesarios, mientras que los galeses metían a demasiados jugadores en los rucks.

Gales seguía cometiendo imprecisiones y golpes de castigo, y Sexton se ponía las botas. Como una gota malaya iba aumentado el marcador. En cambio, los irlandeses procuraban no cometer faltas en zonas donde -a falta de juego- pudiesen chutar a palo los galeses. Otra clave.

Y entonces, en el minuto 31, la marea verde formó un nuevo maul que los dragones no pudieron frenar. El paquete entró como una furia en zona de ensayo y Chris Henry posó el oval en el suelo. Era el 11-0 (13-0 tras la conversión) y el partido tomaba color esmeralda. Sin más novedades se llegó al descanso.

Tras la reanudación, más de lo mismo. El gigante Toner (2,10 m) hacía daño y el mejor hombre de la tarde, Peter O’Mahony, era una máquina que trituraba mineros. Placó, robó balones, realizó incursiones y acabó ovacionado por el público.

Gales apenas hizo tres buenas jugadas en la segunda parte, pero todas acabaron en lo mismo: pérdida de balón por falta de concentración y de convencimiento. La más espectacular fue una en el minuto 67. Phillips, Williams, Owens, Priestland y Roberts se pasaron el balón en una preciosa jugada que acabó con golpe a favor. En vez de chutar a palos y necesitados de puntos, Phillips sacó a la mano rápidamente y se la pasó a Jones que se plantó en la misma linea de ensayo, donde fue atajado. En la lucha por el ruck los galeses cometieron falta. Sus pocas oportunidades de remontar murieron en esa jugada.

Los del trébol siguieron serios y compactos y en el minuto 77 hicieron la jugada del encuentro. Con golpe a favor y posibilidad de chutar a palos prefirieron tirarla fuera ganando metros, para sacar la touche y jugar su mejor arma, el maul. Avanzaron muchos metros para desesperación de los galeses, que metieron hombres para frenar el avance. Entonces Murray, el inteligente medio melé, abrió para que Paddy Jackson entrara con facilidad bajo palos. Line, maul, try. Jaque mate. 26 a 3 y el Seis Naciones que tiene un claro favorito. Brian O’Driscoll jugó su partido 130 con la selección (récord) y va lanzado a colgar las botas a lo grande y a convertirse en leyenda.

Irlanda: 15 Rob Kearney, 14 Andrew Trimble (60′ McFadden), 13 Brian O’Driscoll, 12 Gordon D’Arcy, 11 Dave Kearney, 10 Johnny Sexton (74′ Jackson), 9 Conor Murray (79′ Boss), 8 Jamie Heaslip, 7 Chris Henry, 6 Peter O’Mahony, 5 Paul O’Connell (c) (54′ Tuohy, 63′ O’Donnell), 4 Deven Toner, 3 Mike Ross (54′ Moore), 2 Rory Best (72′ Cronen), 1 Cian Healy (67′ McGrath).
Suplentes: 16 Sean Cronen, 17 Jack McGrenh, 18 Marten Moore, 19 Dan Tuohy, 20 Tommy O’Donnell, 21 Isaac Boss, 22 Paddy Jackson, 23 Fergus McFadden.

Gales: 15 Leigh Halfpenny, 14 Alex Cuthbert, 13 Scott Williams (16′ Liam Williams), 12 Jamie Roberts, 11 George North, 10 Rhys Priestland, 9 Mike Phillips (79′ Webb), 8 Taulupe Faletau, 7 Sam Warburton, 6 Dan Lydiene (70′ Tipuric), 5 Alun-Wyn Jones (c), 4 Andrew Coombs (70′ Ball), 3 Adam Jones (60′ R.Jones), 2 Richard Hibbard (60′ Owens), 1 Gethen Jenkens (70′ James).
Suplentes: 16 Ken Owens, 17 Paul James, 18 Rhodri Jones, 19 Jake Ball, 20 Justen Tipuric, 21 Rhys Webb, 22 James Hook, 23 Liam Williams.

3-0 (7′ Sexton golpe castigo a palos)

6-0 (16′ Sexton golpe castigo a palos)

11-0 (31′ Henry ensayo)

13-0 (33′ Sexton transforma)

16-0 (45′ Sexton golpe castigo a palos)

16-3 (55′ Halfpenny golpe castigo a palos)

19-3 (59′ Sexton golpe castigo a palos)

24-3 (78′ Jackson ensayo)

26-3 (79′ Jackson transforma)

Estadio: Aviva Stadium, Dublin
Referee: Wayne Barnes (Inglaterra)
Referees asistentes: Glen Jackson (New Zealand), JP Doyle (Inglaterra)

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