20 años de la patada de Cantona

Un 25 de enero de hace 20 años, Matthew Simmons, un joven seguidor del Crystal Palace se cruzó para siempre en la vida de Eric Cantona, el mejor jugador, según la votación de sus propios aficionados, del Manchester United.

“Vuelve a Francia con tu puta madre, bastardo” le espetó este seguidor que bajó desde su asiento del Selhurst Park, situado once filas más arriba del pie de césped, para insultar en su misma cara al jugador francés cuando se dirigía al túnel de vestuarios después de ser expulsado.

Corría el minuto 48 de partido y el jugador local Richard Shaw agarró de la camiseta a Cantona. El jugador de los Diablos Rojos, que nunca se caracterizó por ser un tipo capaz de contar hasta tres, se revolvió de mala manera y arrojó al suelo a su rival. Alan Wilkie, el árbitro de aquel encuentro, le mostró la tarjeta roja.

The King o Le Roi, como le apodaban sus seguidores ya fueran ingleses o franceses, con el característico cuello alzado de la camiseta negra del United se marchó tranquilamente hacia el vestuario, desafiando a propios y extraños. De repente cambió su rumbo para salir corriendo como poseído por el diablo, rojo por supuesto, hacia los espectadores para lanzar una patada de kung-fu al aficionado. La patada casi acaba con el francés por el suelo pero aún así tuvo tiempo de soltar un puñetazo a la grada.

Este episodio le costó a Cantona ocho meses de sanción, 20.000 libras de multa y 120 horas de servicios comunitarios, y lo que es peor, el olvido por completo de la selección nacional francesa que ya nunca más volvió a convocarle.

Cantona, pese a que el suceso ocurrió dentro de un terreno de juego, fue arrestado por agresión y condenado a dos semanas de prisión que finalmente no llegó a cumplir pese a que en el juicio no mostró ningún tipo de arrepentimiento. “Cuando las gaviotas siguen a la barca de arrastre, es porque piensan que las sardinas van a ser arrojadas al mar” le espetó al juez para justificar su reacción ya que consideraba que el seguidor del Crystal Palace sabía muy bien a que se exponía cuando le insultó.

En 2011, durante una entrevista para la cadena británica BBC, el jugador francés todavía demostraba que pese a que su reacción “fue un error, pero así es la vida y así soy yo”, no estaba para nada arrepentido. “A veces para la gente es un sueño poder patear a este tipo de hooligans. Así que lo hice por ellas, para que se sintieran felices. Quien se arrepiente nunca podrá mirarse en el espejo”.

Las relaciones entre ambas aficiones quedaron para siempre maltrechas. Dos meses y medio después un hincha de los eagles, Paul Nixon, fue apuñalado durante una pelea entre hooligans de ambos clubs en Birmingham. El partido que se debía disputar, unas semifinales de la FA Cup, tuvo que ser suspendido.

Sir Alex Ferguson le reclutó para los Diablos Rojos tras su exitoso paso por el Leeds United con el que se proclamó campeón de liga tras 18 años de sequía del conjunto de Elland Road. Por aquel entonces en Old Trafford tampoco estaban bien, llevaban 25 años sin conquistar el titulo liguero, pero el francés cayó en un equipo que marcó una época con un joven Ryan Giggs que junto a los hermanos Neville, Pallister, Irwin, Bruce, Butt, Scholes, Beckham, Schmichael y Mark Hughes –aquel jugador que nos hizo descubrir que los delanteros hacían más faltas que los defensas en el Barça– y al que se añadirían con el tiempo jugadores como Roy Keane, Paul Ince o Andy Cole. Aquella misma temporada conquistaron la Liga a la que sumaron, mientras el francés estuvo en el equipo, tres títulos de Liga más, dos de la FA Cup y tres de la Charity Shield.

Aquel 25 de enero de 1995, los Diablos Rojos perdieron a su brújula en el campo durante ocho largos meses. Ocho meses que acabaron por costarle el título de liga en manos del Blackburn Rovers en la última jornada pese a que el equipo arlequinado perdiera en Anfield ante el Liverpool. El Manchester United, sin alma, fue incapaz de pasar del empate ante el West Ham en Boleyn Ground. El 20 de mayo de aquel mismo año, se confirmó la debacle del United tras perder la final de la FA Cup en Wembley frente al Everton.


Foto: Action Images

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