2-1. Luis Suárez mantiene vivo al Barça en un gran partido

El FC Barcelona venció al Atlético de Madrid (2-1) en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. En un enorme espectáculo que tuvo táctica, ambiente, empuje y lucha, Luis Suárez, con un doblete, se ocupó de compensar el tanto inicial de Fernando Torres.

Los dos primeros equipos de la Liga española decidieron hoy demostrar sobre el césped del Camp Nou el porqué de su posición en la competición doméstica. Lejos de saltar a la alfombra verde con el rácano planteamiento del Real Madrid en el último clásico, Simeone plantó un once con tres puntas –Griezmann, Torres y Carrasco– cuya misión estaba definida desde el principio: repetir la presión sobre la salida del balón del Barça que ya efectuaron en su choque liguero.

Se estiraba el Atlético para dificultar el inicio de la construcción de juego azulgrana presionando a Piqué y Mascherano quienes, apoyándose en Alves y Rakitic, hacían llegar el balón a Busquets e Iniesta para que iniciaran el juego. Ocurre que el equipo del Cholo tiene un resorte mágico que, en apenas unos segundos, hacía que los delanteros se plantaran en la frontal de su propia área para convertirse en los primeros defensores de un bloque pétreo, homogéneo y casi inexpugnable.

Lo intentaba el Barça con las subidas de Jordi Alba y Dani Alves, pero la tendencia de Neymar y Messi a jugar por el centro favorecía el juego replegado del Atlético, que no necesitaba demasiadas ayudas para tapar a los laterales blaugrana. Así, como dando cabezazos contra un muro, transcurría el partido hasta que al filo del primer cuarto Griezmann daba el primer aviso con un disparo cruzado que salía desviado. Dos minutos después, una indecisión de Piqué permitió a Koke asistir a Fernando Torres para adelantar al Atlético en el marcador. Simeone tenía lo que quería: un gol en campo contrario.

El gol atontó al Barça, que seguía sin encontrar el modo de inquietar a Oblak y, en cambio, sufría algún susto como otro disparo del crack francés al que respondió con una mano milagrosa Ter Stegen. El planteamiento ofensivo de Simeone se vino al traste con la expulsión justa por doble amarilla de Torres. No varió nada en defensa, pero sí restó peligrosidad en las salidas a la contra de su equipo. Dominador de la primera parte, el equipo colchonero llegó al descanso con gran parte de su trabajo hecho.

Seguramente nunca sabremos qué ocurrió en el vestuario azulgrana en el intermedio, pero el Barça que saltó al césped en el segundo tiempo poco se pareció al del primero. Eléctrico, rápido y con mayor ritmo de balón, comenzó a generar una ocasión tras otra. Una chilena de Messi, un remate al palo de Neymar, otro disparo desviado del brasileño… Alentado por un Camp Nou encendido, el Barça se desmelenó, consciente de que saltar al Calderón con una derrota era poco menos que firmar la eliminación en la Liga de Campeones.

En ese periodo de empuje y con el Atleti encerrado no se sabe si a la fuerza o por voluntad propia, un disparo de Jordi Alba fue cazado por Luis Suárez, trabajador como siempre, para poner el empate en el marcador. Quedaba apenas media hora de juego, pero el Barça quería más y fue Suárez, de nuevo Suárez, quien anotó el gol de la victoria diez minutos después.

Un partido de dos caras, intenso, disputado de esos que el tópico dice que hacen afición. Un encuentro digno de la máxima competición europea que supo a poco y que convierte la vuelta en el Calderón en una nueva batalla de dos conceptos futbolísticos distintos pero igualmente competitivos.

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