14 favs

Quedan quince minutos para empezar el partido. ¿Lo tengo todo preparado? La camiseta de mi equipo, la bebida, el bocata, el móvil con los grupos whatsapp a punto, la tablet con twitter abierto… A ver la alineación, vaya, juega Douglas.

La tecnología progresa continuamente y con el auge de las redes sociales las costumbres están cambiando en muchos ámbitos, y afectan también a la manera de ver el fútbol. Antiguamente se seguía el partido con la mirada y como mucho, con un transistor, aparato que aún resiste al paso del tiempo.

Hoy en día, quien más quien menos se pierde varias jugadas por encuentro, por estar parte del mismo pendiente de ese grupo de whatsapp de confianza, con el que realmente nos gusta comentar los partidos, y no con el seguidor con alma de tribunero que se sienta en el estadio detrás nuestro, ni con el forofo del bar.

También hay muchos que se pasan el match pendientes de las genialidades que se sueltan en twitter, ya sea en forma de dato más o menos interesante, de análisis de juego o de pulla humorística. «Hay que prescindir de un lateral y reforzar la media», «Con este gol Messi queda a 76 tantos de Chitalu«, «Cristiano acaba de batir el récord de penaltis transformados en un cuarto de hora», «Fran Rico lleva 37 tarjetas amarillas en 19 jornadas», o «Los goles ‘demoníacos’ de La Liga: 00006 Jaime Lazcano 00066 Ramón de la Fuente 00666 José Peiró 06666 Guillermo Gorostiza 66666 Sergio Ramos» (Este último tuit es real, del peculiar Mr. Chip).

Luego están los que ven el partido por internet, ya sea por Yomvi o de forma pirata. Si lo combinan con las redes, los pobres se enteran de si el balón ha dado en el palo o  ha entrado en la portería medio minuto antes de verlo en su pantalla. Pero siguen ahí mirando, rezando para que no pase lo que saben que va a pasar. O sí.

Ha llegado un punto en que ver un partido sin estos alicientes se hace aburrido para algunos, incluso insoportable, a no ser que sea un partido muy emocionante. La relación [emoción/uso de las redes] es proporcionalmente inversa. Con esta nueva costumbre seguimos opiniones y visiones de aspectos del juego que se nos habían escapado, colaboramos a que otros entiendan nuestra (privilegiada) visión o criticamos y nos desahogamos. La gente ríe, se enfada y discute, pero disfruta interactuando. En definitiva, hay más alicientes y en cierto punto, participamos en el partido.

“Pero mira, que te pierdes la jugada, mira, mira, mira… ¡Goooool!”  Y él sigue ahí, sonriendo al móvil porque acaba de tener 26 RT’s y 14 favs.

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