602 partidos oficiales y más de diez años. Ese es el tiempo que ha transcurrido desde que el Barça completó un partido sin disparos a puerta, algo que ocurrió ayer en Málaga.

La última vez que se dio ese fenómeno fue el 11 de marzo de 2004 con motivo de un partido de la Copa de la UEFA en Celtic Park. Aquel día, en un partido que nunca debió haberse disputado por la falta de sensibilidad de la UEFA ante los atentados islamistas de Madrid, el Barça de Frank Rijkaard perdió por un gol a cero y acabó el encuentro sin disparar al arco escocés, aunque gozó de muchas y muy claras ocasiones de gol. Desde aquel encuentro, todos los partidos del Barça habían terminado al menos con un tiro bien dirigido a puerta, incluyendo el partido de vuelta en el Camp Nou que, pese a todo, acabó 0-0 y supuso la eliminación de la competición.

La temporada pasada, con Gerardo Martino al frente, el peor balance de tiros bien dirigidos se produjo dos veces, con dos disparos a puerta frente al Ajax en la Liga de Campeones y ante el Athletic Club en la Liga. El peor día de la etapa de Tito Vilanova al frente del primer equipo culé también se chutó a puerta, aunque fuera una sola vez. Fue en el Allianz Arena de Múnich la noche que el Bayern endosó aquel doloroso 4-0 al Barça. Lo mismo ocurrió en el 2-0 que encajó el equipo ante el Milan en cuartos de final de la Liga de Campeones, aunque luego el Camp Nou fuera el escenario de la remontada.

Antes, con Pep Guardiola en el banquillo, fue también San Siro el escenario del peor registro de disparos a puerta, con solamente dos chuts bien dirigidos y con intención de inquietar al portero milanista.

Del 11 de marzo de 2004 al 24 de septiembre de 2014 han pasado cerca de 3.850 días en los que, como mínimo, hubo uno o dos disparos a puerta. En Glasgow, Ronaldinho, Saviola, Cocu o Luis García fueron incapaces de acertar con los tres palos. En Málaga ocurrió lo mismo con Messi, Iniesta, Pedro o Neymar, que regalaron a Kameni un asiento de lujo para presenciar el encuentro.

La racha de 602 partidos en todas las competiciones disparando a puerta al menos en una ocasión en Liga (395 partidos), Copa (70), Liga de Campeones (116), Supercopas (15) y Mundial de Clubes (6) se truncó ayer en La Rosaleda. Y sin disparar, como resulta obvio, no se puede ganar un partido. Un elemento que Luis Enrique y sus futbolistas deberán corregir para que la próxima vez que ocurra pase, como mínimo, dentro de otros diez años.