1-3. Hasta que Messi quiso

Se juntaron bajo la despejada noche de Barcelona dos conjuntos imprescindibles en la historia del fútbol español, dos equipos que se repartían cincuenta ediciones del trofeo que disputaban, dos entidades cuya trascendencia va más allá de lo deportivo —y que sea esta la única mención a lo que ocurrió antes del encuentro—, dos historias más paralelas de lo que la memoria pueda indicar hasta que una de ellas se entregó más en alma que en cuerpo a un holandés.

Sin embargo, la divergencia reciente entre esas dos historias no es tan difícil de explicar: Leo Messi no nació vasco. Es así de simple. De haberlo hecho, ahora estaríamos hablando de un resultado diferente. De haberlo hecho, quizá ni el equipo cuyo escudo viste ahora habría llegado a esta final. De haberlo hecho, hoy el Athletic tendría la vitrina llena y el Barça habría regresado a esos años que ahora parecen tan lejanos, pero que Xavi tan bien conoce. La casualidad geográfica quiso que Messi naciese en Argentina y el argentino, una historia en sí mismo, decantó un duelo igualado con una jugada que sólo se entiende si sale de sus botas. Dejó atrás a cuanto rojiblanco se atrevió a salirle al paso y definió al palo corto de Herrerín tras cruzar medio campo en una zancada ya inolvidable y tan complicada de adjetivar como el propio jugador.

El gol desenredó al Barça y desconcertó al Athletic, que aún no se explicaba lo que acababa de suceder y lo más probable es que jamás lo lleguen a hacer. El equipo de Messi —que me disculpe Luis Enrique— vio la debilidad en su rival y se volcó sobre la portería de Herrería, que sacó dos goles a Neymar y uno a Piqué tras centro de Leo. Sobre el argentino que no nació vasco giraba todo y puede que Balenziaga se arrepienta durante el resto de su carrera de haber ido a hablar a la oreja equivocada.

El Athletic, semi-inconsciente, trató de recomponerse sin llegar a inquietar a ter Stegen, pero el Barça, como Messi, ese argentino que no nació vasco y que cambió para siempre la ya dilatada historia culé, necesitaba poco para saltar por los aires la trampa que diseñó Valverde. Tras una buena jugada de Iniesta, Rakitic filtró un pase a Suárez que, plantado ante el portero, optó por ceder el gol a Neymar. El 2-0 fue un mazazo para los vascos, nunca cómodos, que, sin embargo, dispusieron de una ocasión en las botas de Iñaki Williams que se fue alto tras una pérdida de Alba.

La segunda parte se abrió con un Athletic combativo, que en el descanso debió caer en la cuenta de que dos goles de diferencia no son tanto como lograr uno y apretar los dientes. El Barça defendió con comodidad el empuje de los vascos, acompañados siempre por una afición espectacular, cuya valoración de las finales no se limita a cambiar un prefijo de cara al recuento a final de temporada, una aproximación que dista de la que permite Messi. Si en Bilbao se puede considerar un éxito el optar a un título —y lo es, y mayúsculo—, para el Barça sólo pueden calificarse como desastrosos aquellos años en los que, teniendo al mejor jugador de la historia, no se vence ninguno. Messi, para disgusto sólo de sus rivales, se acabará y las finales volverán a ser excepcionales.

No obstante, el argentino que no nació vasco aún dispone de mucho fútbol en las piernas, más incluso que goles, algo que podría parecer una exageración si no se cuenta con la suerte de verlo semanalmente. A la media hora de juego de la segunda parte, Leo puso punto y final al campeonato con un buen gol a centro de Alves y deleitó a la disminuida en número —que no en voz— afición culé con acciones que escapan a los calificativos al mismo ritmo con el que él se deshace de adversarios. A pesar de que Iñaki Williams cabeceó a la red un gran pase de Ibai y el Athletic se echó hacia adelante con más garras que fuerza, el rey ya había dictado sentencia. El Barça es el nuevo campeón de la Copa del Rey por vigésimoseptima ocasión y Xavi tendrá la oportunidad de ofrecer el título —otro título, y ya van veinticuatro— a la noche ya cerrada de Barcelona.

FICHA TÉCNICA

Camp Nou: Unos 97.000 espectadores
Árbitro: Velasco Carballo (Comité Madrileño). Amonestó a Piqué (41′), Iraola (42′), Balenziaga (58′), Williams (66′), Neymar (88′), Susaeta (90′)

ATHLETIC CLUB: Herrerín, Bustinza, Balenziaga, Etxeita, Laporte, Iraola (Susaeta, 57′), San José, Beñat (Iturraspe, 75′), M. Rico (Ibai, 75′), Williams y Aduriz.

FC BARCELONA: Ter Stegen, Alves, Piqué, Mascherano, Alba (Mathieu, 76′), Busquets, Iniesta (Xavi, 55′), Rakitic, Neymar, Suárez (Pedro, 76′) y Messi.

Goles: 0-1, Messi (19′), 0-2, Neymar (36′), 0-3, Messi (73′), 1-3, Williams (80′).

Lee el 1×1 del Athletic-Barça

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